¿Conoces qué es el vaginismo?

¿Conoces qué es el vaginismo?

Las investigaciones y los estudios sobre la sexualidad femenina son muy recientes. A mediados del siglo XX se empezó a investigar sobre el tema, empezó a generar curiosidad ya que era un tema bastante desconocido, mientras otros decían que no era un tema lo suficientemente interesante o importante. Pero no fue hasta finales de siglo que empezamos a conocer la sexualidad de la mujer como la conocemos ahora, y aún así seguimos investigando.

La sexualidad, aunque sea algo positivo y placentero, no siempre se ha vivido así y hablar de disfunciones sexuales en la mujer era un tema muy poco frecuente. Debido a que el placer, la satisfacción y los orgasmos de la mujer no interesaban, su finalidad sexual era la reproductiva y ni siquiera se le permitía hablar sobre estos temas, los problemas sexuales en la mujer ni se contemplaban.

Hoy por hoy, sabemos que, como en todos los aspectos de la vida, aunque el sexo sea algo positivo, siempre tiene sus más y sus menos y puede generarnos algún problema o frustración. Pero, ¿qué disfunciones sexuales puede tener una mujer?

Hoy nos centraremos en el Vaginismo, qué es, algunos consejos y cómo se puede solucionar.

¿Qué es el vaginismo?

Es la contracción involuntaria, de manera recurrente o persistente, de los músculos perineales del tercio externo de la vagina, frente a la introducción del pene, de los dedos, los tampones o espéculos, según el DSM-IV. Es decir, la imposibilidad de poder penetrar a una mujer vaginalmente (dedos, pene, juguetes, etc) debido a que sus músculos se contraen e incluso en las exploraciones ginecológicas o por el simple motivo de querer introducir un tampón durante la menstruación.

Que exista vaginismo no significa que no haya excitación, de hecho hay mujeres que refieren un comportamiento sexual muy satisfactorio de caricias y otras estimulaciones, incluso pudiendo alcanzar el orgasmo. Cabe tener en cuenta también que muchas mujeres sí presentan dificultades de excitación, incluso van acompañados de una cierta fobia sexual.

Se puede dar en diferentes formas, es decir, vaginismo leve (relaciones sexuales satisfactorias sin penetración vaginal, a veces pudiendo introducir un dedo e incluso penetración anal), moderado (siente placer durante el juego erótico, pero no puede introducir ni un dedo), grave (incapacidad de ser penetrada, acompañado de rechazo al sexo, incluso evitación) y muy grave (sensación de miedo ante posibles relaciones sexuales, aversión al sexo y posibles problemas de excitabilidad). Puede darse desde siempre o puede que aparezca con el tiempo, incluso puede darse en ocasiones sí y en ocasiones no, en función de la pareja, de la estimulación, de la postura, etc.

Causas del vaginismo

Aproximadamente el 90% de los casos de vaginismo son de carácter psicológico, pero también existen causas orgánicas.

Causas orgánicas:

– Himen rígido

– Endometriosis

– Inflamaciones de la pelvis

– Relajación de los ligamentos uterinos, vesicales y/o rectales

– Tumores pélvicos

– Estenosis de la vagina (estrechamiento)

– Hemorroides

Causas psicológicas:

– Existen factores que predisponen a que el vaginismo aparezca como actitudes heterofóbicas por educación puritana estricta, falta de información sexual, abusos sexuales, una mala sociabilización del control de esfínteres, miedo excesivo al embarazo, etc.

– Existen factores que precipitan su aparición como el miedo y el dolor.

– Y los factores que hacen que este problema se mantenga como es la ansiedad por el miedo al dolor o por la vergüenza a que la relación no acabe en penetración; a una gran dedicación a satisfacer a la pareja sexual; evaluar constantemente si la vagina tiene la lubricación adecuada, así como una falta de abandono y pensamientos negativos (no podré, no sirvo como mujer, etc.).

¿Es lo mismo vaginismo que dispareunia?

La dispareunia y el vaginismo no son lo mismo, son dos tipos de disfunciones sexuales que se dan en la mujer (aunque la dispareunia también puede darse en el hombre) y, aunque a veces pueden confundirse, su definición y causas son diferentes.

La dispareunia es un dolor recurrente o persistente asociado a la relación sexual, esta alteración provoca malestar o dificulta las relaciones interpersonales, y no es debido a un vaginismo o falta de lubricación, no se puede explicar por otra enfermedad ni por el efecto de una droga a un fármaco, según el DSM-IV.

La dispareunia puede ser superficial, vaginal o profunda y puede darse por tener un himen rígido, bartolinitis (inflamación de las glándulas de bartolino) o vestibulitis vulvar (inflamación del vestíbulo de la vulva), una inflamación de las glándulas de Skene, infecciones de orina, alergias, traumas o cirugías; puede ser causada por falta de lubricación debido a problemas hormonales o fármacos; incluso por inflamación del cérvix o enfermedad inflamatoria pélvica.

¿Tiene solución?

Como hemos visto la dispareunia está causada por algún problema orgánico, por lo tanto, si presentamos este tipo de dolor durante un tiempo relevante, debemos acudir a nuestro médico. En caso de vaginismo, lo primero que conveniente también es descartar que esté causado por algo orgánico; si así fuera llevaríamos a cabo una terapia sexológica tras la intervención quirúrgica o médica necesaria. Si la causa es puramente psicológica, llevaremos a cabo una terapia en pareja o individual, a través de una serie de pautas y ejercicios a realizar en casa. Si la paciente se adhiere a la terapia y la terapia se adecua a la paciente, las probabilidades de éxito ante un problema de vaginismo son muy altas.

Muchas mujeres con vaginismo dicen sentirse “bichos raros”, pero deben saber que les pasa a más mujeres, es un tipo de disfunción y, por suerte, tiene solución. Es destacable que muchas mujeres que acuden a consulta por este problema, lo hace con la finalidad de poder tener hijos, es decir, pueden estar años sin mantener relaciones con penetración vaginal aunque esto les cause problemas, frustraciones y malestar, pero en cambio acudir a buscar ayuda sólo por el hecho de querer tener hijos. Incluso, es importante saber que algunas parejas, pueden desarrollar otra disfunción (disfunción eréctil en hombres es lo más común y bajo deseo sexual si las parejas son otras mujeres) debido a esto.

Algunos consejos

Hay mujeres que aún sabiendo que no van a poder ser penetradas, pero tienen ganas de ello, siguen intentándolo como si un día, de repente, les fuese a funcionar. No, la solución principal no es esta, lo más adecuado sería acudir a un sexólogo y que éste nos guiase en busca de una terapia adecuada a nuestro caso. Por otro lado, podemos tener en cuenta algunas pautas:

Realizar lecturas de carácter educativo sobre sexualidad, conocer cómo funcionamos, cómo son nuestros cuerpos y nuestros genitales, qué es la sexualidad, cómo la expresamos, etc.

Coger un espejo y mirar nuestros genitales, intentar diferenciar cada una de las partes, incluso tocarlos con los dedos. Podemos utilizar un lubricante para que nos resulte más cómodo.

– Podemos trabajar fantasías sexuales, leyendo un libro, mirando películas, fotos, utilizando nuestra imaginación, etc. y experimentando la excitación.

Podemos masturbarnos si nos apetece, recordamos que existen muchísimas maneras para ello sin necesidad de introducir los dedos en la vagina (roces, chorro de la ducha, estimulación del clítoris, etc.). Buscaremos el momento y la forma que más nos apetezca (en la cama, en la ducha, dándonos un baño, etc.)

– Si nos vemos capacitadas y estamos muy excitadas, podemos colocar un dedo en la entrada de la vagina, incluso intentar meter la puntita a ver qué pasa, cómo me siento, cómo reacciona mi vagina, ¿me apetece seguir?

Si conseguimos llegar a introducir una parte de nuestro dedo e incluso un dedo entero sin que esto sea un problema, habremos avanzado mucho. Éstos son algunos de los consejos para empezar a hacerle frente, recordamos que siempre los llevaremos a cabo si nos apetece y nos sentimos a gusto.

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