Maserati flirtea con la electricidad

Maserati flirtea con la electricidad

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Maserati está viviendo momentos de gloria tras décadas de incertidumbre. La apuesta de Sergio Marchionne por esta marca se está mostrando acertada ya que gracias a sus nuevos modelos, en los últimos cinco años, sus ventas han pasado de las 6.000 unidades de 2011, a las 40.000 con que se cerrará 2016, un 21% más respecto al año anterior.

Este crecimiento es el resultado del esfuerzo realizado por el Grupo Fiat-Chrysler (FCA) que está invirtiendo cerca de 70.000 para el relanzamiento de sus marcas globales Maserati, Alfa Romeo y Jeep.

Durante los primeros momentos del plan, ambas marcas estuvieron tuteladas por Harald Webster, el responsable de desarrollo de nuevos productos de FCA. Desde el pasado mes de abril, ya con una gama moderna, al frente de ambas ha sido colocado Reid Bigland, un hombre de éxitos comerciales y de marketing.

En esta nueva fase, se ha marcado alcanzar las 75.000 unidades vendidas en 2018. Para asegurarse el objetivo, significa que el año que viene deberían alcanzarse las 60.000. Algo que ven perfectamente posible dado que el todocamino Levante, cuyas ventas comenzaron a finales del primer trimestre de este año, estará plenamete disponible en los todos los mercados.

En sus primeros nueve meses de comercialización, sus ventas han llegado a suponer casi el 30% del total de la marca pero se espera que el año que viene, con la demanda que los todocamino tienen en los mercados de Estados Unidos y China, a los que acaba de llegar, pueda acaparar hasta un 50% de las ventas totales.

Para la producción del Levante se ha habilitado una línea de montaje completamente independiente en la factoría de Mirafiori, hasta ahora centrada en la producción de modelos de la marca Fiat. Es una instalación completamente independiente de la que sigue montando los modelos de la marca cabecera del grupo, de la que este año saldrán unas 15.000 unidades. El año que viene la cifra debería doblarse.

Por cierto, que se espera que el Levante ofrezca nuevas versiones, una de ellas equipada con un nuevo motor de ocho cilindros en V. Por otra parte, se baraja la posibilidad de que llegue al mercado una versión electrificada, híbrida enchufable, e incluso una 100% eléctrica.

Hablando de eléctricos, aunque no se haya confirmado por la marca, lo que parece seguro es que el coupé Alfieri, presentado como prototipo en 2014, que será producido en serie, será lanzado con un motor de combustión interna, pero poco después aparecerá una versión 100% eléctrica. De esta forma competiría con el Porsche 911 y con el Mission-e. Jacob Nyborg, responsable de marketing de Maserati se mostraba prudente al respecto pues si bien “los modelos eléctricos son bien recibidos, luego las ventas no se corresponden con ese entusiasmo”.

Lo que Nyborg desmintió, al menos a medio plazo, es que Maserati vaya a lanzar un segundo todocamino para competir con el Porsche Macan que podría utilizar la plataforma del Alfa Romeo Stelvio. “De momento, nos quedamos con lo que tenemos”, dijo.

Maserati, además de aprovechar una parte de la planta de Mirafiori, sigue manteniendo su antigua factoría de Módena, completamente modernizada, en donde se produce el coupé GranTurismo; ha recuperado la antigua factoría de Bertone en Grugliasco, en donde se ensamblan las berlinas Ghibli, Quattroporte y el GranCabrio, de la que han salido ya 100.000 unidades de Maserati. Queda por saber dónde se producirá el Alfieri, que debe llegar en 2020. Aunque para entonces podrían haber desaparecido el GranTurismo y el GranCabrio.

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El Mundo

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