curiosidades

Con la ayuda del Very Large Telescope que tiene el Observatorio Europeo Austral (ESO) en Chile, un grupo internacional de investigadores ha estudiado la colisión que está teniendo lugar entre dos galaxias, conocidas colectivamente como IRAS F23128-5919. Estas galaxias se encuentran a unos 600 millones de años luz de la Tierra.

El equipo observó los colosales chorros de material (outflows en inglés), que se originan cerca del agujero negro supermasivo situado en el centro de la galaxia más al sur, y han encontrado la primera evidencia clara de que hay estrellas naciendo dentro de ellos, según publican en la revista Nature.

Este tipo de chorros galácticos son generados por la enorme emisión de energía proveniente de los activos y turbulentos centros galácticos. Los agujeros negros supermasivos se esconden en los corazones de la mayoría de las galaxias (incluida la nuestra), y cuando engullen materia, también calientan el gas circundante y lo expulsan de la galaxia anfitriona en forma de densos y potentes vientos.

“Durante un tiempo los astrónomos han pensado que las condiciones que se dan en el interior de estos chorros podrían ser adecuadas para la formación de estrellas, pero nadie había podido ver este fenómeno en acción porque es algo muy difícil de observar”, comenta el líder del equipo Roberto Maiolino, de la Universidad de Cambridge (Reino Unido). “Nuestros resultados son emocionantes porque muestran, inequívocamente, que se crean estrellas dentro de estos chorros”.

El grupo propuso estudiar las estrellas directamente en el chorro, así como el gas a su alrededor. MUSE y X-shooter, los dos instrumentos espectroscópicos del VLT utilizados, los mejores de su campo, permitieron al grupo llevar a cabo un estudio muy detallado de las propiedades de la luz emitida para determinar su origen.

Se sabe que la radiación de las estrellas jóvenes hace que las nubes de gas cercanas brillen de una manera particular. La extrema sensibilidad de X-shooter permitió al equipo descartar otras posibles causas de esta iluminación, incluyendo choques de gas o el núcleo activo de la galaxia.

Una joven población estelar en el chorro de emisión 

Entonces, el grupo hizo una inconfundible detección directa de una joven población estelar en el chorro de emisión. Se cree que estas estrellas tienen menos de unas pocas decenas de millones de años, y el análisis preliminar sugiere que son más calientes y más brillantes que las estrellas formadas en entornos menos extremos, como el disco galáctico.

Además, los astrónomos también determinaron el movimiento y la velocidad de estas estrellas. La luz de la mayoría de las estrellas de la región indica que viajan a velocidades muy grandes, alejándose del centro de la galaxia, lo cual tendría sentido para objetos atrapados en una rápida corriente de material en movimiento.

La coautora Helen Russell (del Instituto de Astronomía en la Universidad de Cambridge) explica: “Las estrellas que se forman en el viento que está cerca del centro de la galaxia podrían desacelerar e incluso volver hacia el interior, pero las estrellas que se forman en la zona más externa del flujo experimentan menos desaceleración y pueden incluso volar en grupo fuera de la galaxia”.

El descubrimiento proporciona una nueva y emocionante información que podría mejorar nuestra comprensión de algunos enigmas de la astrofísica, incluyendo cómo adquieren sus formas ciertas galaxias; cómo se enriquece el espacio intergaláctico con elementos pesados; e incluso de dónde puede provenir la inexplicable radiación de fondo infrarroja.

Maiolino se muestra entusiasta con respecto al futuro: “Si realmente hay formación de estrellas en la mayoría de los chorros de emisión galácticos, como predicen algunas teorías, entonces esto proporcionaría un escenario totalmente nuevo para nuestra comprensión de la evolución de las galaxias”.

“La formación de estrellas en los outflows puede representar una fracción muy significativa de la tasa total de formación estelar, especialmente en las galaxias lejanas, cuando el universo era mucho más joven que en la actualidad”, comenta Santiago Arribas, investigador del CSIC en el Centro de Astrobiología (centro mixto del CSIC y el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial) que ha participado en el trabajo.

La formación estelar en los outflows también puede explicar algunos resultados observacionales, como la presencia de metales pesados en el medio intergaláctico, es decir, el espacio entre galaxias. “Algunas estrellas creadas en los outflows pueden tener la velocidad suficiente para escapar de la gravedad de la galaxia y alcanzar esta región. Cuando mueren y explotan como supernovas enriquecen con metales ese espacio”, explica Sara Cazzoli también coautora del estudio.

La investigación también señal que otras estrellas pueden quedar orbitando la galaxia a muy alta velocidad, lo que explicaría las propiedades cinemáticas de algunas estrellas que se observan en muchas galaxias, incluida la nuestra.

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SINC

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Científicos de la Universidad de Wisconsin-Madison y de la Universidad de el Estado de Arkansas (Estados Unidos) han logrado convertir hojas de espinaca en un prototipo de tejido cardíaco humano. En concreto, han usado hojas modificadas de este vegetal como un «andamio» capaz de funcionar de forma similar al de un pequeño sistema circulatorio, y han conseguido que en su interior latieran células cardíacas. Los resultados de estos experimentos se han publicado recientemente en la revista «Biomaterials».

Según los investigadores, esto podría usarse más adelante para regenerar tejidos o quizás incluso para diseñar órganos artificiales. «Aún tenemos mucho trabajo que hacer, pero los resultados son, hasta ahora, realmente prometedores», ha dicho en un comunicado Glenn Gaudette, investigador en el «Worcester Polytechnic Institute» (WPI) y coautor del estudio.

Una de las problemas a los que se enfrenta la bioingeniería de órganos y tejidos, que trata de diseñar sistemas artificiales que emulen el funcionamiento de los órganos y tejidos naturales para curar enfermedades y heridas, es conseguir un modo de alimentar los tejidos. De momento, resulta imposible reproducir la complejidad y el pequeño tamaño de la red de «tuberías» que forma el sistema circulatorio de humanos.

Una red de tuberías

 

En la naturaleza, esta red está formada por «tubos» de varios calibres, de mayor a menor tamaño por arterias, venas, arteriolas, vénulas y, finalmente, capilares. Estos se ramifican por el cuerpo, formando una compleja red que recuerda a las ramas de un árbol, y transportan la sangre hasta todas las células del cuerpo.

Alimentación de las hojas de espinaca a través de tubos
Alimentación de las hojas de espinaca a través de tubos– YOUTUBE/WPI

El problema es que estas estructuras son muy difíciles de crear de forma artificial. Por eso, estos investigadores han decidido aprovechar tejidos vegetales con esta finalidad: «Las plantas y los animales usan distintas formas de transportar fluidos, compuestos químicos y macromoléculas, pero aún así, tienen unas estructuras vasculares sorprendentemente similares», han escrito los autores del estudio.

A lo largo de varios experimentos, los científicos «desnudaron» a las hojas de espinacas de sus células vegetales. Para ello usaron una técnica especial en la que aplicaron un potente detergente capaz de degradar las partes blandas de la hoja. Una vez retiradas las células, en las hojas tan solo quedó una estructura principalmente formada por celulosa, una sustancia que no produce rechazo en humanos, y que mantenía intacta la estructura del sistema circulatorio de las hojas.

Técnica para retirar las células vegetales y dejar el sistema circulatorio intacto
Técnica para retirar las células vegetales y dejar el sistema circulatorio intacto– WPI

A continuación, cultivaron células musculares cardiacas humanas en su interior, y lograron que latieran cinco días después en ese extraño medio. Algunas sobrevivieron hasta tres semanas. En una demostración, inyectaron un tinte rojo para simular la circulación de la sangre en las hojas translúcidas.

Además, inyectaron unas pequeñas esferas, de 10 micrómetros de diámetro (100 veces menos que un milímetro), un tamaño similar al de los glóbulos rojos, para comprobar si podían fluir por los vasos de la planta, y comprobaron que sí que podían hacerlo.

Los científicos han usado esta técnica con perejil y con raíces de cacahuetes. Esperan poder usar distintas plantas para diferentes finalidades: «La hoja de la espinaca es más apropiada para un tejido muy vascularizado, como el cardíaco, mientras que la Impatiens capensis, con sus vasos cilíndricos, parece ser mejor para un injerto arterial. A la inversa, las columnas de vasos de la madera podría ser útil para fabricar huesos artificiales, gracias a la fuerza y la geometría de su estructura», escriben los autores.

Tal como han informado en «The Washington Post», los científicos esperan poder usar esta técnica para hacer injertos más adelante. De momento, comprobarán que un andamio de estas características no sea rechazado por el organismo, después de ser insertado. Otra de las cosas en las que trabajarán será en aumentar el grosor de las hojas, para tratar de emular el tamaño de la pared del corazón y así diseñar un posible tratamiento contra infartos. Ya han adelantado que tratarán de aprovechar plantas como el brócoli o las coliflores para emular el esponjoso tejido de los pulmones.

Otros investigadores han usado antes los tejidos vegetales como un andamio para cultivar tejidos humanos. Recientemente, científicos de la Universidad de Ottawa, usaron células de manzanas y las rellenaron con tejido cervical.

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ABC

El libro escrito al alimón entre el doctor especialista en sueño Eduard Estivill, el pediatra Gonzalo Pin, y el ginecólogo Carlos Salvador, «Ser mamá: El antes y el después», está pensado para vivir las experiencias anteriores y posteriores al parto con tranquilidad y confianza. La intención de juntar la experiencia de estos tres profesionales es precisamente esa: aportar datos científicos de cada especialidad en un lenguaje lo suficientemente claro, de forma que aporte seguridad a las mujeres en esta época de su vida. «Queremos aportar nuestro granito de arena para que estas sean capaces de disfrutar de la maternidad que, aunque a veces no es tan bonita como la pintan, en global debería ser altamente positiva», comenta Pin, pediatra y coordinador de la Unidad de Pediatría del Hospital Quirón Salud de Valencia.

Porque, y en eso coinciden los tres, el mayor miedo de una madre reciente es la «inseguridad». «El patrón de las familias ha cambiado mucho —prosigue este experto—. Ya no tenemos presente la experiencia de generaciones anteriores. Hasta la mitad del siglo XX convivían hasta tres en un hogar: Recién nacido, madre y abuela solían estar bajo el mismo techo. Esto daba lugar a muchos problemas pero también a una transmisión de conocimiento y opinión que hoy no existe».

Gonzalo Pin, pediatra y director de la Unidad del Sueño en la Clínica Quirón de Valencia
Gonzalo Pin, pediatra y director de la Unidad del Sueño en la Clínica Quirón de Valencia
 

Y que erróneamente, advierte, «tratamos de subsanar buscando en Google. Hoy estamos muy preparados para ser buenos profesionales pero nadie nos prepara para ser padres». Por eso una de las ideas del libro es precisamente, «ayudar a las madres a que vivan con más seguridad las cosas». «Que no nos creamos todo lo que dicen tampoco las revistas de que al día siguiente de haber parido las madres tienen un tipazo de narices. Hay que adecuarse a la realidad», insiste Pin.

La falta de sueño puede ser letal

Así lo corrobora Eduard Estivill, quien apunta que hay un exceso de opiniones en internet. «De opiniones respetables, pero que hay que intentar contrastar. Al contrario que lo que un lector se encontrará en este libro: Medicina basada en la evidencia. Ponemos en palabras fáciles conceptos médicos contrastados que no pueden ser rebatidos, por ejemplo, el de la falta de sueño y sus terribles consecuencias». Porque como dice Pin, «hay un condicionante que se suele obviar, y es que los padres de un niño sano pierden entre 400 y 700 horas de sueño. Y no solo las absolutas. También pierden el ritmo, lo que indefectiblemente altera la capacidad para controlar sus impulsos. Su irritabilidad, su humor general, se altera», explica.

«El sueño polifásico de la mujer embarazada (dormir a trocitos) se convierte en sueño trifásico (con despertares cada tres horas), y esto tiene unas consecuencias terribles porque conlleva alteraciones físicas (hormonales, por ejemplo) y psíquicas (dificultad de concentración, pérdida de memoria, depresión…)». El consejo de este doctor es que las mujeres durante el día «no aprovechen para hacer recados, sino que traten de dormir los mismos periodos de tiempo que duerme el niño para mitigar de esa forma la falta de sueño», propone Estivill. «Que tiren de la abuela, la suegra, la vecina o sus hermanas. Y por supuesto, de los maridos. Hay que turnarse con la pareja», sugiere.

Críticas al colecho

Dormir, continua Estivill, «es de las cosas más importantes que podemos hacer para seguir viviendo. Tanto es así, que se muere antes una persona de sueño que de no comer». En realidad, prosigue, «si hacemos las cosas bien, a partir de los tres meses podemos enseñar al niño a dormir. Hacia esa época los bebés ya solo necesitan una pausa nocturna cada seis horas y eso la mamá lo agradece mucho».

Eso, añade, «sin recurrir al colecho. No, no y no. Bajo ningún concepto. Y no porque lo digamos nosotros, sino porque lo dice la Sociedad Americana de Pediatría. Dormir con los niños en la misma cama hasta los 10 o 12 años, como hacen algunas familias, puede derivar en una serie de implicaciones tanto físicas como mentales para los pequeños. Cuando son muy pequeñitos, puedes llegar a aplastarlos y asfixiarlos sin darte cuenta. Y para la pareja, porque es como no tenerla», puntualiza.

Carlos Salvador, ginecólogo y uno de los coautores de «Ser mamá: El antes y el después»
Carlos Salvador, ginecólogo y uno de los coautores de «Ser mamá: El antes y el después»

La recuperación de la mujer será mejor si, además de dormir, se ha cuidado antes y después del embarazo, apunta el doctor Carlos Salvador, ginecólogo especialista en control del embarazo y uno de los coautores de este libro: «Esto suele ser una batalla para los ginecólogos, aunque cada vez la mujer es más consciente de que hay que cumplir unas normas básicas que beneficien al embarazo y no solo los tres últimos meses, sino desde que toma conciencia de su estado». Para este doctor, como para los otros dos, «que la mujer tome este proceso con naturalidad es básico, y para eso debe servir esta guía que hemos escrito. Se trata de una información que a ella le debe dar confianza y le haga sentirse cómoda y confiada». Volviendo a la experiencia, recuerda Pin, «es como cuando con el primer hijo todo es un “ay”, y con el tercero apenas levantas un poco la ceja para mirar a la cuna», concluye.

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Investigadores del grupo Química de Biomoléculas y Procesos Alimentarios de la Universidad de Almería han confirmado, en líneas celulares in vitro, que los extractos de tomate tienen actividad frente al cáncer de colon. Además, han comprobado que algunas variedades actúan más intensamente que otras frente a la proliferación de las células cancerígenas. El estudio apunta también el beneficio que aporta el aceite de oliva conjuntamente con el tomate.

En el artículo publicado en la revista Journal of the Science of Food and Agriculture, los investigadores explican cómo ciertos compuestos del tomate, como el licopeno, actúan frente al desarrollo de células tumorales originarias del colon, impidiendo su proliferación.

Los científicos, además, han incluido pruebas donde se ha analizado el efecto conjunto en los cultivos celulares de carotenoides de tomate junto al aceite de oliva. Estos ensayos confirman efectos inhibidores significativamente más altos que los obtenidos a partir de cada uno de ellos actuando por separado. Según estos expertos, existen muchos compuestos diferentes con acción antitumoral en el aceite de oliva, como los polifenoles, que se suman a la acción de las sustancias bioactivas del tomate.

En las investigaciones desarrolladas in vitro han observado cómo cualquier variedad de tomate impide la proliferación de células de cáncer colorrectal a concentraciones muy bajas. Sin embargo, las variedades más coloreadas poseen una capacidad superior, ya que contienen una mayor proporción de licopeno y ácidos grasos.

“Si bien todos los tomates proporcionan compuestos bioactivos al organismo, estas investigaciones marcan la diferencia entre las distintas variedades y muestran cómo el aceite de oliva amplifica su intensidad. Esto confirma que determinadas preparaciones culinarias de la dieta mediterránea, como el gazpacho o las ensaladas, pueden ser excelentes aliados en la prevención de algunos tipos de cáncer”, indica el investigador de la Universidad de Almería José Luis Guil Guerrero, uno de los autores del artículo.

La dieta mediterránea, al microscopio

Dentro de la dieta mediterránea son numerosas las recetas que unifican ambos ingredientes: gazpacho, salmorejo, ensaladas, tomate frito, zumo, etc. Por tanto, esta investigación confirma, además, estudios anteriores realizados sobre los efectos beneficiosos que se atribuyen a este patrón dietético típico del sur de Europa.

Durante los ensayos, los investigadores trabajaron con líneas celulares HT-29, una línea de cáncer colorrectal humano. Todas las variedades de tomates se analizaron para conocer su composición en compuestos bioactivos, como carotenoides, esteroles, ácidos fenólicos y ácidos grasos. Así pudieron determinar la acción de distintas concentraciones de estos extractos contra las células cancerígenas, comparándolos con controles de estas células sin añadir extractos y frente a otras células no tumorales procedentes también del colon.

Los resultados demostraron que mientras los compuestos del tomate actúan contra las células tumorales, las células sanas no se ven comprometidas por su acción. Por otro lado, se ha confirmado que unos tipos de tomate son más eficientes en esta actividad que otros. Concretamente, los más rojos y redondos son los que producen una respuesta más activa contra las células tumorales in vitro.

En esta misma línea, otro de los ensayos realizados ha tenido como objetivo hortalizas como rúcula y canónigo, las cuales también ejercen acciones antitumorales frente a células de cáncer colorrectal. En este caso, se pudo comprobar que los extractos de rúcula no solo inhiben la proliferación, sino que también afectan a la integridad de las células tumorales, produciendo daños notables en sus membranas.

Referencias bibliográficas:

Ramos-Bueno, R. P., Rincón-Cervera, M. A., González-Fernández, M. J., & Guil-Guerrero, J. L. (2016). “Phytochemical Composition and Antitumor Activities of New Salad Greens: Rucola (Diplotaxis tenuifolia) and Corn Salad (Valerianella locusta)”. Plant Foods for Human Nutrition, 71(2), 197-203.

Ramos‐Bueno, R. P., Romero‐González, R., González‐Fernández, M. J., & Guil‐Guerrero, J. L. (2017). “Phytochemical composition and in vitro anti‐tumour activities of selected tomato varieties”. Journal of the Science of Food and Agriculture, 97(2), 488-496.

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SINC

El mapa del planeta que todos usamos en la escuela y aparece en los Atlas… no es correcto.

Y es que ese mapa, conocido como el mapa de Mercator, muestra a la Antártida y a Groenlandia en forma distorsionada y desproporcionada.

Un artista y arquitecto japonés desarrolló una representación que sí refleja fielmente las proporciones reales entre regiones y países.

La creación del arquitecto Hajime Narukawa ganó el Gran Premio del Diseño en Japón. El mapa refleja fielmente las proporciones entre países y regiones.

Y para crearlo se inspiró en origami, la milenaria técnica japonesa de plegado de papel.

El mapa se llama AutaGraph y su autor, Hajime Narukawa, ganó con él uno de los galardones más prestigiosos de diseño en Japón, el Gran Premio de Diseño o Good Design Award, concedido por el Instituto Japonés de Promoción del Diseño.

Tradicional y problemático

El mapa tradicional de Mercator fue presentado por primera vez por el geógrafo y cartógrafo flamenco Gerardus Mercator en 1569. Mercator fue también quien comenzó a usar el término “atlas” para describir una colección de mapas.

El sistema de proyección ideado por Mercator respeta las formas de los continentes pero no los tamaños.

Sus mapas ganaron popularidad y fueron utilizados para cartas náuticas ya que permitían trazar rutas como líneas rectas, a diferencia de otras proyecciones más precisas.

Pero las distancias entre meridianos y entre paralelos están distorsionada.

Y los países y regiones cercanas a los polos tienen un tamaño mucho mayor que el real.

Groenlandia, por ejemplo, se ve casi tan grande como África, aunque el continente africano tiene 14 veces más masa terrestre.

La técnica de origami

¿Cómo creó Hajime Narukawa su mapa de origami?

El mapa fue creado con técnicas de origami. Narukawa dividió el globo esférico en 96 triángulos, que luego fueron transferidos a tetraedros.

El arquitecto dividió el globo esférico en 96 triángulos, que luego fueron transferidos a tetraedros, es decir, a poliedros con cuatro caras. Los poliedros son cuerpos geométricos con caras planas y volumen finito.

Con esta técnica de varios pasos, Narukawa logró desplegar la información de la esfera terrestre en un rectángulo manteniendo las proporciones.

“AuthaGraph representa fielmente los océanos y los continentes incluyendo la Antártida y provee una perspectiva precisa y avanzada de nuestro planeta”, afirma la organización que premió a Narukawa.

Representación fiel

El mapa puede no ser el más conveniente para la navegación y parecer extraño a primera vista, con un cambio en la orientación de Asia y América del Norte.

Pero resuelve el espinoso problema de proyectar un planeta esférico a un mapa plano.

“Este método original transfiera la superficie esférica a una rectangular manteniendo las proporciones de las áreas”, señaló la organización que concede el Gran Premio de Diseño.

AuthaGraph representa fielmente los océanos y los continentes incluyendo la Antártida y provee una perspectiva precisa y avanzada de nuestro planeta”.

Los organizadores del premio señalan, sin embargo, que podría ser aún más detallado, y aseguran que un próximo paso sería “aumentar el número de subdivisiones” para afinar aún más la precisión.

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BBC

 

Una nueva hipótesis sobre las relaciones evolutivas de los dinosaurios desafía más de un siglo de dogma sobre la historia de estos emblemáticos seres vivos. La nueva teoría propone una reagrupación radical en dos nuevos grandes grupos de dinosaurios. Si se confirma, el árbol genealógico de los dinosaurios debería reescribirse, según el estudio publicado en Nature

“Hemos dado una nueva definición a la palabra dinosaurio para asegurar que sea más estable en el futuro y que cualquier cambio en el árbol no excluya a ninguna especie que creamos que es un dinosaurio. La vieja definición no era lo suficientemente robusta y, en nuestra nueva propuesta, las especies de cuello largo como el Diplodocus deberían por ejemplo ser excluidas del grupo de dinosaurios. Por eso necesitamos cambiarlo”, explica a SINC Matthew G. Baron investigador de la Universidad de Cambridge (Reino Unido) que lidera el estudio junto con científicos del Museo de Historia Natural de Londres.

Lo que también saben los científicos a raíz de este nuevo análisis es que los primeros dinosaurios eran omnívoros, es decir, comían carne y plantas. “Además, descubrimos que usaban sus extremidades superiores –que eran grandes y capaces de agarrar–, durante sus primeros millones de años de existencia”, añade el científico. Otro dato significativo es que los dinosaurios más tempranos pudieron haber vivido en el hemisferio norte, incluyendo Europa, y no son solo en el hemisferio sur, como se pensaba anteriormente.

Un grupo nuevo de dinosaurios: Ornithoscelida

Durante 130 años los paleontólogos han estado trabajando con un sistema de clasificación en el que las especies se distribuían en dos categorías distintas: Ornithischia y Saurischia. Ahora, después de un cuidadoso análisis de docenas de esqueletos fósiles y decenas de miles de caracteres anatómicos, los investigadores han llegado a la conclusión de que estos grupos largamente aceptados pueden ser erróneos y que los nombres tradicionales necesitan ser modificados por completo. “Hemos descubierto un grupo totalmente nuevo de dinosaurios que denominamos Ornithoscelida”, dice Baron.

Los científicos recopilaron el mayor conjunto de datos de los primeros dinosaurios. Eligieron 75 especies tempranas –del Triásico-Jurásico en su mayoría– y se aseguraron de que tenían una amplia muestra de todos los grupos de dinosaurios. “Escogimos 457 con las características anatómicas que nos interesaban y luego comparamos todos los especímenes de nuestra lista de especies grandes utilizando esas características”, recalca.

Esto produjo una ‘matriz’ de información que contenía aproximadamente 35.000 puntos de información de datos y a través de modelos computacionales calcularon cuáles eran los patrones más probables de relación y evolución entre las especies.

“Observamos especímenes en Sudáfrica, China, América del Norte y del Sur, así como en el Reino Unido. Todos los datos que recopilamos fueron probados y confirmados, para asegurarnos de que los resultados fueran robustos, y nos alegramos de comprobar que nuestro resultado estuviera muy bien contrastado”, argumenta el experto.

Los primeros dinosaurios eran pequeños, bípedos y omnívoros

La clasificación de los dinosaurios se remonta a la época victoriana. Fueron descritos, por primera vez, como un grupo único de reptiles fósiles en 1842 como resultado del trabajo del profesor Richard Owen, que más tarde fundaría el Museo de Historia Natural en Londres. Durante las décadas siguientes, se denominaron varias especies a medida que se iban encontrando e identificando más fósiles.

En la segunda mitad del siglo XIX se comprendió que los dinosaurios eran anatómicamente diversos y se trató de clasificarlos en grupos que compartían características particulares. Harry Govier Seeley, paleontólogo de Cambridge, discípulo del célebre geólogo Adam Sedgwick, fue quien determinó que los dinosaurios se podían clasificar perfectamente en dos grupos distintos o clados: Saurischia o Ornithischia.

Esta clasificación se basó en la disposición de los huesos de la cadera de las criaturas y, en particular, si mostraban un patrón parecido a un lagarto (‘Saurischia’) o un pájaro (‘Ornithischia’).

“En nuestro nuevo árbol, los miembros más tempranos de todos los grupos de dinosaurios principales parecen ser similares en tamaño, forma y dieta. Todos eran pequeños, caminaban sobre dos patas y comían tanto carne como plantas. Esto es así tanto para los primeros sauropodomorfos, terópodos y ornitisquios, a pesar de que estos grupos pasaron a adaptarse y convertirse en herbívoros puros o carnívoros”, apunta Baron.

Debido a que todos los grupos parecen ancestralmente similares, los investigadores creen que esto es la prueba de que el antepasado común de todos los grupos debió haber sido también similar. “Además, lo más parecido a un dinosaurio en nuestro análisis, que no lo es realmente, es una especie llamada Saltopus elginensis de Escocia y este animal es claramente bípedo”, concluye el científico de la Universidad de Cambridge.  

El árbol evolutivo de los dinosaurios. a) el tradicional b) Baron et al. propuesta de árbol evolutivo de los dinosaurios revisado

Referencia bibliográfica:

Matthew G. Baron, David B. Norman & Paul M. Barrett. “A new hypothesis of dinosaur relationships and early dinosaur evolutionNature 22 de marzo de 2017 doi:10.1038/nature21700

 

 

 

Javier Urra ha publicado recientemente su último libro «Primeros auxilios emocionales para niños y adolescentes». Asegura que sus páginas muestran una realidad muy práctica de lo que necesitan saber los padres para educar a sus hijos. «El libro puede ser criticado, pero lo que no puedo aceptar es que se diga que los niños vienen sin una guía para padres. Lo he escrito porque he estado muchos años en la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia, he sido defensor del menor y he trabajado con padres e hijos. En todo este tiempo me he dado cuenta de que pediatras, psicólogos, psiquiatras… solemos decir lo que hay que hacer a los padres, pero siempre de forma genérica. Ahora no hay excusas de no saber educar porque es un libro muy práctico».

—¿Por qué hoy hacen falta guías si las generaciones de padres de antes no las necesitaron?

Hace años los niños se morían de polio, de tuberculosis, de problemas respiratorios… Eran los asuntos que preocupaban, mientras que los temas emocionales no se estudiaban ni se tenían en cuenta. Cuando los problemas físicos desaparecen en gran medida y aumenta la esperanza de vida, nos percatamos de que el 20% de los niños tienen problemas psicopatológicos; es decir, uno de cada cinco menores de 18 años. Se habla mucho de TDAH, pero a las consultas llegan niños obsesivos compulsivos, con problemas de trastornos de personalidad, que agreden a sus padres, con pensamientos psicóticos…

—¿Cuál es el motivo principal de estos problemas psicopatológicos?

Se ha acortado el tiempo de la infancia. Hay niños de 13 años que toman cinco copas en una hora y tienen comas etílicos —el año pasado 5.000 casos—. Vivimos en una sociedad estresante y eso a los niños les afecta mucho: sufren separaciones mal llevadas sus progenitores, están sobrecargados de tareas extraescolares, no tienen tiempo para jugar…

Antes educaban los padres, ahora los padres, la escuela, los medios de comunicación y las redes sociales. Las nuevas tecnologías influyen en ellos porque les permiten acceder a páginas que fomentan la anorexia, la violencia, el sexo sin límites… Y quieren emularlo. Sin embargo, les crea un vacío existencial. Yo he preguntado a jóvenes «¿te merece la pena vivir?», y me miraban sin saber qué responder muy bien. Si no les importa su vida, qué les va a importar la de los demás. En sus vidas falta que aprendan lo que significa el «tú», el ponerse en el lugar del otro. Hay que ayudarles a ponerse en el lugar del otro y descubran realidades distintas a las suyas. Los padres, por ejemplo, deberían llevarles a un hospital y mostrarles que allí hay niños ingresados niños, menores que van a morir, para que se den cuenta de lo que tienen en la vida y lo afortunados que son.

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ABC

Investigadores de la Universidad de Leeds (Reino Unido) han detectado una inmensa corriente de hierro fundido en el núcleo de la Tierra. El hallazgo, publicado este lunes en la revista «Nature Geoscience», se ha producido gracias a un profundo análisis del campo magnético del interior de la Tierra que ha sido realizado por los satélites Swarm de la Agencia Espacial Europea (ESA).

«Podemos definir esta corriente como una banda de hierro fundido que está rodeando el Polo Norte, parecida a la corriente de chorro de la atmósfera», ha dicho en un comunicado Phil Livermore, investigador en la Universidad de Leeds.

Ya se sospechaba de la existencia de un fenómeno así. Las anteriores investigaciones habían detectado cambios en el campo magnético que indicaban que la parte externa del núcleo de la Tierra se estaba moviendo más rápido bajo Alaska y Siberia. Pero no se entendía por qué ni si efectivamente era así.

Satélites Swarm de la ESA. Su función es analizar el campo magnético en el interior de la Tierra
Satélites Swarm de la ESA. Su función es analizar el campo magnético en el interior de la Tierra– ESA

Pero gracias a las «radiografías» realizadas por lo satélites de la ESA, los científicos han podido atravesar virtualmente los 3.000 kilómetros de roca que separan el núcleo de la superficie: «No solo hemos visto por primera vez esta corriente de chorro, sino que además hemos comprendido por qué está ahí», ha dicho Livermore.

Los datos indican que esta colosal corriente, que rodea el Polo Norte, se mueve unos 40 kilómetros cada año. Esto puede parecer poco, pero supera en tres veces las velocidades típicas del núcleo externo de la Tierra y es miles de veces más veloz que el desplazamiento de las placas tectónicas.

Río de hierro fundido

Los investigadores también han concluido que la corriente de hierro se alinea con una frontera entre dos regiones del núcleo. Consideran que este «río» se forma porque el líquido del núcleo se mueve hacia este límite desde los dos lados, y al final una parte acaba resbalando hacia los laterales.

«Por supuesto, necesitas una fuerza para mover el líquido a lo largo de esta frontera. Esto podría venir de fenómenos relacionados con la flotabilidad, o más probablemente con los campos magnéticos del núcleo», ha propuesto Rainer Hollerbach, coautor del estudio.

En opinión de Rune Floberghagen, líder de la misión Swarm de la ESA, es posible que haya más sorpresas sobre la Tierra en el futuro, porque su campo magnético es muy dinámico e incluso es posible que esta corriente cambie de dirección en el futuro.

Un sorprendente campo magnético

«Sabemos más sobre el Sol que sobre el núcleo de la Tierra», ha dicho Chris Finlay, otro de los investigadores involucrados en el estudio y profesor en la Universidad Técnica de Dinamarca. «El descubrimiento de esta corriente es un interesantísimo paso para saber cómo funciona el interior de nuestro planeta».

Precisamente, este fue uno de los motivos por los cuales la ESA lanzó en 2013 una constelación (grupo) de tres satélites para medir el campo magnético terrestre en su interior, repasando el núcleo, el manto, la corteza, los océanos, la ionosfera y la magnetosfera.

El campo magnético terrestre se encuentra en un estado de continua evolución. El polo norte magnético se desplaza de forma acelerada, y cada pocos cientos de miles de años se invierte la polaridad del campo, lo que provocaría que las brújulas empezasen a apuntar hacia el sur. Por otro lado, la intensidad del campo magnético también varía constantemente, y en los últimos años parece estar debilitándose de forma considerable.

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ABC

Parece que Marte fue un planeta con todas las cualidades para albergar vida que se echó a perder. El trabajo de robots como Curiosity, de la NASA, ha permitido saber que el planeta estuvo cubierto por océanos. Algo sucedió, sin embargo, que arrebató la atmósfera a aquel mundo rojo y lo convirtió en un desierto. Alguna de las explicaciones más recientes sugieren que Marte, como ahora la Tierra, tenía un núcleo de hierro que creaba un campo magnético capaz de desviar la radiación espacial. 500 millones de años después de su nacimiento el planeta perdió esta magnetosfera y su atmósfera quedó a merced del viento solar.

 

La semana pasada, la NASA publicaba más información recabada por Curiosity. Por primera vez, en la ladera del cráter Gale que explora el robot, se ha encontrado boro, un elemento que puede ser indicio de que en Marte hubo agua con las condiciones necesarias para albergar vida. Patrick Gasda, investigador del Laboratorio Nacional de Los Álamos, en Nuevo México (EEUU), explicaba en un comunicado de la agencia espacial que si el boro encontrado es similar al de la Tierra, “sería señal de que las aguas subterráneas habrían tenido [una temperatura] de entre 0 y 60 grados con un Ph entre neutral y alcalino”.

El análisis del terreno también ha mostrado un sistema dinámico, en el que distintos elementos se mezclan gracias al agua. “El agua influencia la química de las arcillas, pero la composición del agua también cambia. Estamos viendo la complejidad química que apunta a una larga historia interactiva con el agua. Cuanto más complicada es la química, mejor es para la habitabilidad. El boro, el oligisto y los minerales arcillosos subrayan la movilidad de elementos y electrones y eso es bueno para la vida”, ha afirmado John Grotzinger, uno de los responsables de la misión.

El interés de los científicos por el cráter Gale viene porque en los estratos de su ladera está escrita la historia de las condiciones medioambientales de Marte y sus cambios. Curiosity logró descubrir durante su primer año de trabajo que en el pasado marciano existió un lago que contaba con todos los ingredientes químicos necesarios para la vida además de la energía necesaria para sustentarla. Ahora, el robot está escalando el monte Sharp, un pico de 5.500 metros en el centro del cráter Gale. En su ladera, buscará más información sobre cómo cambiaron las condiciones climáticas a lo largo del tiempo.

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El País

Un estudio de las universidades de las Islas Baleares y de Zaragoza ha analizado las diferencias de género en la prevalencia de los trastornos mentales en atención primaria durante una crisis. Los resultados indican que la salud mental de los hombres se resiente más que la de las mujeres en épocas de crisis. La explicación estaría relacionada con los diferentes roles y posiciones sociales que han asumido ambos sexos.

Muchos países se han visto afectados por la reciente crisis económica. Numerosos estudios han tratado de determinar las consecuencias de las crisis económicas sobre la salud mental de los ciudadanos y todos ellos coinciden en la conclusión final: la salud mental se ve negativamente afectada durante los periodos de precariedad económica. No obstante, existe poca evidencia en el impacto de la crisis sobre la salud mental diferenciando entre hombres y mujeres.

Un equipo de investigadores de la Universidad de las Islas Baleares (UIB) y de la Universidad de Zaragoza ha estudiado las diferencias de género en la prevalencia de los trastornos mentales en atención primaria durante las recesiones económicas.. El estudio se ha publicado recientemente en la revista Psicothema.

Para ello, en la primera fase del estudio, 1.925 médicos de atención primaria de 17 comunidades autónomas reclutaron 7.940 participantes entre enero del 2006 y enero del 2007. En la segunda fase, 1.300 se reclutaron 5.876 participantes entre febrero de 2010 y abril de 2011.

Los participantes fueron encuestados para recoger datos sociodemográficos y socioeconómicos y complementaron la entrevista Primary Care Evaluation of Mental Disorders. Este instrumento diagnóstico, que evalúa cinco grupos de trastorno mental (estado de ánimo, ansiedad, síntomas somatomorfos, trastornos relacionados con el uso y/o abuso de alcohol y trastornos de la conducta alimentaria) fue desarrollado y validado para ser utilizado en atención primaria.

Los resultados del estudio indican que la crisis económica afecta de manera diferente a la salud de los hombres y las mujeres atendidos en las consultas..

Además, sugieren que la prevalencia de los trastornos mentales, excepto para el trastorno relacionado con el abuso/dependencia del alcohol y bulimia nerviosa, aumenta significativamente durante la recesión económica en ambos sexos, pero el aumento es mayor en hombres que en mujeres para el diagnóstico de trastorno depresivo mayor (aumento de un 155.7% en hombres y un 104.9% en mujeres en 2010 respecto al 2006), el trastorno de ansiedad generalizada (aumento de un 98.9% en hombres y un 71.3% en mujeres), y el trastorno multisomatomorfo no especificado (aumento de un 100.05% en hombres y un 37% en mujeres).

Desempleo

El papel del desempleo también se estudió y fue significativo en todos los análisis llevados a cabo, considerándose un predictor significativo en determinados trastornos mentales, especialmente en el caso de los hombres. De hecho, es importante puntualizar el papel del desempleo como variable de confusión en la relación entre la pérdida de ingresos y la prevalencia de trastornos mentales específicos.

El desempleo en hombres tiene el mismo incremento del efecto en los síntomas depresivos que la crisis económica. Los datos del estudio también indican que la pérdida del empleo afecta en la prevalencia del trastorno de ansiedad generalizada en hombres más que la crisis económica.

En conclusión, el estudio apoya la evidencia previa de que la crisis económica está más fuertemente relacionada con el empeoramiento de la salud mental de los hombres en comparación a la salud mental de las mujeres.

La explicación que sugieren los investigadores para esta diferencia de género en el impacto de la crisis económica sobre la salud mental estaría relacionada con los diferentes roles y posiciones sociales que han asumido hombres y mujeres. Así, el mayor impacto que tiene el desempleo sobre la salud mental de los hombres se explicaría por el hecho que, en sociedades como la nuestra, la identidad de género masculina ha estado tradicionalmente ligada al hecho de disponer de un trabajo.

No obstante, los autores señalan que aún es necesario ampliar más la investigación sobre el tema y realizar una tercera fase (en proceso actualmente) del estudio para obtener más información sobre las consecuencias a medio y largo plazo de la crisis económica sobre la salud mental en hombres y mujeres.

Referencia bibliográfica

Margalida Gili, Emilio López-Navarro, Adoración Castro, Clara Homar, Capilla Navarro, Mauro García-Toro, Javier García-Campayo and Miquel Roca. «Gender differences in mental health during the economic crisis». Psicothema, 2016, vol. 28, n.4, p.407-413. doi: 10.7334/psicothema2015.288

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SINC

Un estudio paleontológico recientemente publicado en la revista Paleo3, liderado por la Universidad de Oviedo, en el que ha participado Ruth Blasco, especialista en tafonomía del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH), así como miembros de la Universidad Rovira i Virgili y el IPHES, revela la presencia de mamuts y rinocerontes lanudos en el yacimiento de la Cova de les Teixoneres (Moià, Barcelona), debido a un clima mucho más frío en el noreste peninsular durante el Paleolítico medio.

El análisis de más de 25.000 restos de ungulados procedentes de este yacimiento catalán, datados entre los 45.000 y los 50.000 años de antigüedad, indica una mezcla de animales templados, como el corzo y el asno silvestre, con animales fríos propios del otro lado de los Pirineos, como el mamut y el rinoceronte lanudo, además de otras especies con una gran tolerancia climática, como el ciervo, el caballo, el uro, la cabra, el rebeco y el jabalí.

La variedad de animales de Teixoneres fue consecuencia de la diversidad de ambientes alrededor de la cueva, que combinaba ambientes esteparios y praderas, con áreas boscosas y zonas escarpadas. Según Ruth Blasco, codirectora del yacimiento, “esta diversidad facilitaría sin duda la presencia de un buen elenco de predadores, como son las hienas de las cavernas, las auténticas protagonistas de la cueva, los leones, los osos de las cavernas y también de los grupos de neandertales”.

Barrera biogeográfica

Esta presencia de animales fríos plantea además interesantes cuestiones de tipo biogeográfico y paleoecológico. Queda por esclarecer si estos animales fríos llegaron a la comarca barcelonesa del Moianès empujados por una pulsación climática fría o, por el contrario, formaban parte de una población autóctona, en cuyo caso, sería la más meridional de Europa occidental.

Los Pirineos y la Cordillera Cantábrica actuaron frecuentemente como una barrera biogeográfica que convertía a la Península Ibérica en un refugio para especies más templadas. “Por esta razón, las noticias de la presencia de especies frías como el mamut, el rinoceronte lanudo o el reno en los yacimientos del Paleolítico medio peninsular suelen ser más bien escasas”, afirma Ruth Blasco.

Referencia bibliográfica:

Paleo3

La excavación en la Cova de les Teixoneres se lleva desarrollando desde el 2003 sobre una base de intervenciones sistemáticas, las cuales se enmarcan dentro del proyecto de investigación “Compartiendo el espacio: la interacción entre homínidos y carnívoros en el Noreste Peninsular” cofinanciado por la Generalitat de Cataluña (Ref. 2014-100573).

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SINC

Durante mucho tiempo los usuarios de Linux hemos pensado que teníamos cierta ventaja con respecto a los de Windows u OS X. El hecho de poder manejar un ordenador sin tener que preocuparte en demasía por el malware nos daba un cierto colchón de seguridad, algo de lo que hemos presumido mucho.

Hoy alguien ha quemado ese colchón mientras dormíamos en él. Según se recoge en BetaNews Ubuntu y Fedora son vulnerables a los exploits de día cero. A través de estas vulnerabilidades un atacante puede ejecutar cualquier tipo de código en un ordenador objetivo con consecuencias potencialmente devastadoras.

El investigador de seguridad Chris Evans ha publicado detalles de un exploit que puede comprometer sistemas Linux. Todo lo que hace falta es usar un archivo de audio malicioso, a través del cual se puede secuestrar un PC.

Un zero-day que pone a la comunidad en alerta

En la web de Chris Evans leemos lo siguiente:

Presento aquí un exploit completo, que funciona y confiable para distribuciones Linux actuales (Ubuntu 16.04 LTS y Fedora 25). En el caso de Fedora funciona como una descarga maiciosa. Se aprovecha de efectos secundarios sutiles en cascada que e priori parecen difíciles de explotar pero que termina presentando bonitas posibiliades de explotación 100% fiables.

El exploit se aprovecha de una vulnerabilidad en la librería Game Music Emuusada en emuladores de consolas antiguas, a través del cual se permite que un atacante pueda ejecutar cualquier tipo de código en el ordenador con consecuencias potencialmente devastadoras.

La ejecución de código se haría a través de un archivo de audio especialmente diseñado, que bastaría con renombrar con extensión *.flac o *.mp3 para engañar al usuario. Evans ha publicado vídeos mostrando un ataque de ejemplo en Fedora 25 usando Google Chrome, que muestra cómo uno de estos archivos puede abrir y controlar la calculadora, por ejemplo:

También ha publicado un vídeo del exploit funcionando en Ubuntu:

Evans comenta que el problema radica en una falta de sandboxing, es decir, de tener preparado un entorno seguro en el que ejecutar los programas para que el resto del sistema no se vea comprometido. También dice que es probable que funcione en otras distribuciones.

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Genbeta

Los larváceos son animales marinos muy comunes, pero la mayoría de las personas nunca han oído hablar de ellos. Acostumbran a ser solitarios y vivir lejos de las costas. Miden por lo general menos de un centímetro de longitud, pero algunos «gigantes» crecen hasta nueve. Son los que prefieren la oscuridad de los fondos marinos. En 1900 un científico identificó el primer larváceo gigante y lo dibujó con detalle. Lo nombró Bathochordaeus charon, en honor a Caronte, el barquero de la mitología griega que transporta las almas de los muertos por la laguna Estigia. Pero entonces este animal desapareció, envuelto en sombras tan profundas como el mismo Hades.

No ha sido hasta ahora, un siglo más tarde, que los científicos del Instituto de Investigación del Acuario de la Bahía de Monterey (MBARI) en California (EE.UU.) han sacado a la luz a esta criatura cuando tomaban unas muestras rutinarias.

«Lo sorprendente es que fueran capaces de recoger un animal en la década de 1890 utilizando la tecnología de la época y encima fueran capaces de hacer un gran dibujo», dice Rob Sherlock, investigador de MBARI. Desde esa vieja ilustración, los científicos se han esforzado por identificar otro espécimen que tuviera las características que se ajustan al Bathochordaeu. La falta de resultados arrojaba dudas sobre la exactitud de la descripción original, y la confusión ha persistido, lo que ha llevado a muchos científicos a cuestionar la certeza de B. charon como especie.

«En muchos sentidos, sabemos mucho más sobre la Luna que acerca de la vida en el océano», dijo Sherlock. El investigador y su equipo están interesados en larváceos debido al importante papel que estos animales juegan en el transporte de los alimentos en las profundidades del mar. El ejemplar gigante se recogió durante una inmersión típica usando un vehículo de control remoto. Cerca del final de la inmersión, en la sala de control del robot, Sherlock observó cómo el animal aparecía en pantalla y pidió a los pilotos del instrumento que pararan y lo recogieran. De vuelta en el laboratorio, Sherlock pudo observarlo bajo el microscopio. Tenía unos nueve centímetros, era excepcionalmente grande. Al principio Sherlock estaba desconcertado porque no se veía bien. Entonces se dio cuenta de que el animal era un B. charon. «¡Lo encontramos! ¡Sí existe!», gritó emocionado a sus colegas. Ellos echaron un vistazo… y estuvieron de acuerdo.

Parte de la confusión se debe a que estos animales frágiles no son fáciles de detectar. «En MBARI tenemos la suerte de poder contar con pilotos muy cualificados, utilizando vehículos teledirigidos y equipos modernos de muestreo avanzado», se orgullece Sherlock.

Después de este avistamiento, la investigadora Kristine Walz, también de MBARI, ha revisado 25 años de vídeo archivado de aguas profundas, en busca de larváceos similares. Y ha encontrado doce observaciones más de estos animales. Como dicen los investigadores, a veces sólo se necesita echar un vistazo más de cerca para ver lo que ha estado ahí desde el principio.

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ABC

El análisis de la placa dental de un homínido de hace 1,2 millones de años, encontrado en 2007 en el yacimiento de la Sima del Elefante, en Atapuerca, ha permitido obtener la evidencia directa más antigua que existe sobre lel tipo de dieta que seguían los primeros humanos.

El hallazgo fue posible gracias a la extracción, de las propias piezas dentales, de una serie de reveladores microfósiles. Entre ellos había restos de tejido animal crudo, gránulos de almidón (también crudo) que indicaban el consumo de hierbas, granos de polen de una especie de pino, restos de insectos y un posible fragmento de lo que podría ser un primitivo palillo de dientes.

Sin embargo, llama la atención el hecho de que ninguno de esos restos muestre evidencia alguna de haber sido cocinado de algún modo. Todas las fibras, en efecto, contienen toda su grasa (que se pierde con el fuego), y tampoco se han hallado indicios de inhalación de microcarbono, que normalmente es un indicador muy claro de la presencia de fuego.

 

El momento en que se utilizó por primera vez el fuego para cocinar es motivo de agrias controversias entre los científicos. Algunos sostienen que su uso para preparar los alimentos era una práctica común que comenzó hace 1,8 millones de años, mientras que otros creen que ese paso tan importante no se dio hasta épocas mucho más recientes, hace entre 300.000 y 400.000 años.

En busca del fuego

Posibles pruebas del uso del fuego en la alimentación han sido encontradas en asentamientos africanos muy primitivos. Sin embargo, la falta de evidencias en la Sima del Elefante sugiere que ese conocimiento no era compartido por los primeros humanos cuando éstos salieron de Africa. En Europa, la primera prueba incontestable del uso del fuego se encuentra el los yacimientos de Cueva Negra, en la región de Murcia, y Gesher Benot Ya’aqov, en Israel. Ambos, de unos 800.000 años de antigüedad.

Tomadas en conjunto, las pruebas disponibles sugieren que el desarrollo de la “tecnología del fuego” debió de producirse en algún punto entre hace 800.000 y 1,2 millones de años. Lo cual revela una nueva línea temporal para establecer el momento en que los primeros seres humanos comenzaron a cocinar sus alimentos.

Karen Hardy, Investigadora de las universidades de York, de la Universidad Autónoma de Barcelona y autora principal de este estudio, afirma que “Obtener evidencias sobre cualquier aspecto de la vida de los homínidos en una época tan temprana constituye un enorme desafío. Aquí, hemos sido capaces de demostrar que estos primeros europeos comprendían y explotaban su entorno forestal para conseguir una dieta equilibrada hace 1,2 millones de años, comiendo una gama muy diversa de alimentos y combinando el almidón vegetal con la carne”.

“Esta nueva línea temporal -prosigue la investigadora- tiene implicaciones significativas para ayudarnos a comprender este periodo de la evolución humana. Los alimentos cocinados proporcionan una mayor cantidad de energía, y el hecho de cocinar podría estar relacionado con el rápido incremento del tamaño de cerebro que tuvo lugar de 800.000 años en adelante”.

Hardy cree, además, que el hallazgo encaja a la perfección con investigaciones previas, cuya hipótesis es que la aparición de la cocción “está relacionada con el desarrollo de la amilasa salival, necesaria para procesar alimentos almidonados cocidos. El almidón fue un alimento esencial para facilitar el desarrollo del cerebro y, en contra de lo que se piensa sobre las paleodietas, el papel de los alimentos almidonados fue muy significativo en el Paleolítico”.

El estudio, pues, resulta muy excitante y revelador para la comunidad científica, ya que demuestra el potencial que tienen los dientes para almacenar la información dietética y ambiental del pasado evolutivo humano más profundo. El estudio también ha demostrado que los restos de polen se preservan mejor en los dientes que sobre el terreno de la misma edad, lo que abre una nueva puerta para futuros estudios sobre el medioambiente de épocas pasadas.

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ABC

Hoy, 14 de diciembre de 2016, se cumplen 105 años de la llegada de Roald Admundsen al Polo Sur. Lo hicieron con trineos tirados por perros, tras el fallido intento de Scott de alcanzar el punto más septentrional del planeta con medios motorizados. Décadas después comenzó la exploración antártica y la instalación de bases permanentes de investigación científica. Aunque los medios mecánicos eran comunes, aquellos vehículos oruga eran más parecidos a un carro de combate que a un coche. No sería hasta el año 1963 que llegaría el primer coche a la Antártida. Un sencillo Volkswagen Beetle del que hoy os queremos contar su historia.

Hasta entonces, todos los intentos de operar coches en la Antártida no habían tenido éxito.

Realmente, este Volkswagen Beetle rojo no fue el primer coche en llegar a la Antártida. A principios del siglo XX desembarcaron en la Antártida un Arrol-Johnston de 1907 – parte de la expedición de Sir Henry Shackleton – y un Austin 7 del año 1927. Ambos fueron máquinas inútiles: el Arrol-Johnston apenas tenía potencia para moverse y se averiaba constantemente; el Austin 7 no tenía carrocería y sufría problemas mecánicos similares. Aquél Austin tenía ocho ruedas y cadenas metálicas para poder moverse por la nieve y el hielo.

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El destino de aquél Austin fue incierto. La realidad es que hasta bien entrada la segunda mitad del siglo XX no volvieron a llegar coches a la Antártida. El día a día estaba compuesto de trineos tirados por perros y trineos motorizados, con orugas como medio de propulsión. En 1962, el señor Roy McMahon fue elegido director de una expedición de un año por la Australian National Antarctic Research Expedition (ANARE). El australiano pasaría un año en la Mawson Station, fundada años atrás por el gobierno australiano.

Fue apodado “Red Terror” por un grupo de científicos de la base Dawson, perteneciente al gobierno australiano.

McMahon decidió ahorrar costes para su expedición. Acudió a Volkswagen of Australia, y les pidió que le regalasen un Beetle. Volkswagen había establecido pocos años antes una fábrica en Australia, y estaba embarcada en una fortísima campaña de márketing y relaciones públicas para abrirse hueco en el mercado local. Decidieron que un Escarabajo en la Antártida sería una suprema maniobra de márketing, de reputación global. Así que permitieron que McMahon eligiera un Beetle de la cadena de montaje, un Beetle de color rojo cereza.

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El coche fue equipado con las modificaciones instaladas en coches destinados al norte de Europa, se le instalaron neumáticos de clavos y una cubierta especial para la rejilla de aireación trasera. Volkswagen también entregó a la expedición 300 metros de película en la que relatar sus aventuras, así como multitud de repuestos, en caso de que hubiera problemas mecánicos – prácticamente asegurados en un clima tan extremo. Tras apenas unos cientos de millas de rodaje embarcó en el rompehielos Nella Dan, para un viaje de tres meses.

Para lubricar el motor necesitaba un aceite de bajísima viscosidad, comparable a la del queroseno.

Al llegar a la Antártida fue identificado con una placa de matrícula, en la que se leía un simple “Antarctica 1”. Como era un coche refrigerado por aire, no tenía radiador, ni fluido en su interior a congelar. Con un aceite de bajísima viscosidad, el Volkswagen Escarabajo funcionaba sin problema en el clima extremo de la Antártida, llegando a arrancar sin problemas a temperaturas de hasta -38 grados Celsius. Además del frío extremo, la Antártida también es famosa por sus tormentas heladas, con vientos de hasta 200 km/h.

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En varias ocasiones, al abrir las puertas, el viento las empujaba más allá de sus topes, doblándolas contra los tapacubos delanteros. Las condiciones en las que el coche debía circular estaban lejos de ser idóneas, y de hecho, la superficie irregular del hielo y las rocas de la base provocaron que el chasis se agrietase, en la zona donde se anclaban los brazos de suspensión delanteros. Una reparación sencilla y poco problemática. Por lo demás, el coche mantuvo una completa fiabilidad. Sólo había que ponerle gasolina.

Durante poco más de un año, “Red Terror” recorrió la friolera de 24.000 durísimos kilómetros.

El trabajo del coche era muy variado. Esta navaja suiza con ruedas en ocasiones recogía a pasajeros del cercano aeródromo Rumdoodle, o incluso llevaba a científicos y personal de la base a zonas lejanas para realizar mediciones en el hielo. También era usado con fines recreativos al fin de la jornada laboral. Su reparto de pesos y su ligereza le hacían imbatible sobre el hielo, en el que apenas quedaba atascado. En su año y medio en la Antártida, el “Red Terror” recorrió la friolera de 24.000 durísimos kilómetros.

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Podría parecer poca distancia, pero debemos tener en cuenta que la distancia más larga recorrida en un sólo viaje por el coche fue de 19 kilómetros. 19 kilómetros para los que Red Terror demoraba 50 minutos. Haceos a la idea de las condiciones de la ruta y la velocidad media del vehículo. Cuando el mar se congelaba, “Red Terror” no tenía problemas en imitar a un barco y rodar por el hielo, para algarabía de los científicos de Mawson. Tras año y medio, el Volkswagen debía retornar a Australia, a su propietario, la marca.

Ni cortos ni perezosos, lo matricularon en el BP Rally del año 1964, resultando vencedor de su categoría, tras 3.200 duros kilómetros por el Outback australiano. En el mismo año 1964, un segundo Volkswagen Beetle de color rojo fue enviado a Dawson por parte de Volkswagen, cumpliendo un servicio aún más largo: permanecería en la Antártida hasta el año 1967, cuando cayó al mar con dos ocupantes en su interior. Una pieza de hielo cedió al borde de un glaciar. Por fortuna, sus dos ocupantes salieron ilesos del incidente.

El destino de “Antarctica 1” es completamente incierto. Tras su victoria en el BP Rally desapareció del radar, y nunca más se supo de él. Una verdadera pena. En 2002 un grupo de entusiastas australianos trató de encontrar su paradero, sin éxito alguno. Sea como fuere, su historia es de lo más interesante y hemos querido rescatarla en Diariomotor. Sin duda, marcó un antes y un después en el transporte terrestre de la Antártida, un continente donde ha sido uno de los pocos coches de producción en circular.

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Diario Motor

Las corrientes de viento solar, unas partículas cargadas expulsadas de la atmósfera superior del Sol, pueden tener una velocidad de 400 kilómetros por segundo, lo que equivale a un millón y medio de kilómetros por hora.

Pero cuando estos vientos son emitidos por un hueco coronal, un fenómeno astronómico que aparece en la corona (atmosfera) del sol de vez en cuando, son mucho más intensos: su velocidad puede ser de 800 kilómetros por segundo.

Y fue precisamente eso, un hueco coronal en el Sol, lo que detectó hace pocos días el Observatorio de Dinámica Solar de laAdministración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA, por sus siglas en inglés).

Fue captado gracias a una luz ultravioleta particularmente intensa que el ojo humano no puede apreciar.

Se ve de color negro, y aunque se le conoce como hueco, en realidad no es un hoyo.

Tamaño “sustancial”

Según explica la NASA, este tipo de fenómenos son áreas abiertas del campo magnético del Sol a través de las cuales se expulsan al espacio corrientes de viento solar que se mueven a gran velocidad.

Aurora borealImage copyrightTHINKSTOCK
Image captionLas auroras polares son una de las consecuencias de los huecos coronales.

En estas zonas de la atmósfera exterior del Sol, conocida como corona, la densidad y la temperatura son menores que en la superficie solar.

La duración de los huecos es variable, y oscila entre semanas y meses. En este período de tiempo, la emisión de corrientes de viento solar es constante.

Suelen presentarse con mayor frecuencia en los años subsecuentes al momento en el que se presenta el máximo solar, el período de mayor actividad que tiene el Sol en su ciclo y que suele durar 11 años.

La dimensión de estos fenómenos es considerable. En algunas ocasiones pueden ocupar un cuarto de su superficie.

En esta ocasión, la NASA ha descrito al hueco que acaba de descubrir como “sustancial”.

El año pasado se detectó uno de los más grandes que se habían visto en décadas. Se situaba cerca del polo sur y cubría aproximadamente 8% de la superficie de la estrella, lo que representa miles de millones de kilómetros cuadrados.

Plato satelitalImage copyrightTHINKSTOCK
Image captionEn ciertas ocasiones, el funcionamiento de los satélites puede verse afectado por las corrientes de viento solar.

¿Qué puede pasar?

Se espera que, en estos días, las partículas solares que se han desprendido de la inmensa estrella empiecen a llegar a la Tierra.

Cuando las corrientes llegan a nuestro planeta, las partículas envuelven a la magnetosfera terrestre e interactúan con ella.

La magnetosfera es una región alrededor de la Tierra en la que su campo magnético desvía la mayor parte del viento solar formando un escudo protector contra las partículas cargadas de alta energía procedentes del Sol.

Según la NASA, una de las consecuencias de este fenómeno es que ocurrenintensas auroras polares.

Adicionalmente, la interacción de las corrientes solares con la Tierra puede afectar el funcionamiento de los satélites que orbitan en el espacio y las actividades que éstos regulan.

Sin embargo, esto ocurre con menos frecuencia.

La magnetosfera protege nuestro planeta de la mayoría de las partículas que emite el Sol. Así que para los habitantes del planeta, no hay mayores riesgos.

 

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BBC