Famosos

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El desfile de Victoria’s Secret es uno de los más importantes del mundo. Cada año esperamos con muchas ganas ver quienes son los ángeles elegidos para desfilar con las creaciones más llamativas, sexys y explosivas. Este año 2016 los ángeles de Victoria’s Secret han volado de Nueva York a París, ciudad elegida para enseñar al mundo las nuevas propuestas de lencería de la firma americana.

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El desfile, celebrado en el Gran Palais de París, ha sido un espectáculo de luces, colores, cuerpazos de escándalo y mucha, mucha sensualidad. La sueca Elsa Hosk ha sido la encargada de abrir el desfile.

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Pero hay más. Una de las grandes sorpresas ha sido Irina Shayk que tras los rumores de embarazo, queda claro con esta imagen, que la modelo está esperando su primer hijo.

Kendall Jener

Kendall Jenner ha impactado con su primera aparición con una botas mosqueteras rojas, es la segunda vez que desfilaba para la firma.

Adriana Lima

No han faltado Alessandra Ambrosio una de las más cotizadas, Adriana Lima, Bella Hadid, Gigi Hadid, Luma Grothe, Stella Maxwell, Sara Sampaio o Cindy Bruna.También la americana Taylor Hill ha sido una de las modelos más jóvenes en subirse a la pasarela de Victoria’s Secret.

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Todas han desfilado con los nuevos e impactantes diseños, en un espectáculo que ha durado dos horas y que ha contado con actuaciones de The Weeknd, Lady Gaga y Bruno Mars. La muestra ha terminado con una lluvia de confeti dorado.

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Trendencias – Fotos | Gtres

 

Los rumores estaban muy presentes, y hace unos días, cuando Irina Shayk vino a España para celebrar los 20 años de Intimissimi, la top rusa posó con un vestido negro muy amplio. Las especulaciones aumentaban. Pero esta noche, ya podemos confirmar su avanzado estado de gestación: la modelo rusa ha dejado claro su embarazo en el desfile de Victoria’s Secret.

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Irina Shayk ha desfilado con conjuntos lencero combinados con prendas que intentaban disimular su embarazo, como el trench o la chaqueta joya de pedrería roja, pero con ciertos movimientos ha sido inevitable verle su tripita. Además, el cambio físico de la modelo es evidente.

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Con estas imágenes queda claro que la top está embarazada de su primer hijo (aproximadamente de cinco meses), así que dentro de unos meses podremos conocer el retoño de la modelo y de Bradley Cooper. Con unos papis tan guapos, seguro que el niño o niña les sale monisím@.

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Trendencias – Fotos | Gtres

 

París se ha convertido en el perfecto escenario elegido por Pirelli para la presentación de la edición 2017 de su mítico calendario. Y hasta la capital francesa se ha desplazado Trendencias para asistir al estreno exclusivo de un calendario que se caracteriza, en esta edición, por reflejar la belleza real, sin retoques, sin artificios. Blanco y negro de la mano del fotógrafo Peter Lindbergh, catorce actrices de primera línea internacional y una profesora universitaria. Esos son los ingredientes de una receta que tiene el éxito asegurado.

Nicole Kidman, Alicia Vikander, Léa Seydoux, Robin Wright, Lupita Nyong’o, Kate Winslet, Rooney Mara, Jessica Chastain, Penélope Cruz, Zhang Ziyi, Julianne Moore, Uma Thurman, Helen Mirren y Charlotte Rampling son las catorce actrices que protagonizan las fotografías, que han sido tomadas en Berlín, Londres, Nueva York y Los Angeles. Completa el impresionante plantel Anastasia Ignatova, una profesora universitaria de Teoría Política en la Universidad de Moscú, que aparece por expreso deseo del fotógrafo (él mismo nos lo ha contado en una entrevista que podréis leer en los próximos días).

Uma Thurman

Mujeres muy diferentes, retratadas con cara lavada, al natural, en unas imágenes en blanco y negro que quieren transmitir algo más que belleza. La intención de Lindbergh ha sido «hacer un calendario no sobre cuerpos perfectos, sino sobre la sensibilidad y la emoción, desnudando el alma de las personas, dejándolas así más desnudas que un desnudo». Sigue así la tendencia de las últimas ediciones, en las que se evolucionó hacia una belleza menos exuberante y más cotidiana.

Es la tercera vez que Peter Lindbergh se hace cargo de la producción del Calendario Pirelli, tras las ediciones de 1996 y 2002, además de haber sido el elegido para conmemorar el 50º aniversario del mítico The Cal. El de este año consta de 40 fotografías en total, entre retratos y ambientes.

Robin Wright

Esta noche se presentará al mundo en la gran fiesta de gala que se celebrará en la Cité du Cinéma parisina, un evento que se prevé lleno de sorpresas y al que acudirá Trendencias para traeros toda la información sobre uno de los eventos más esperados del año.

Julianne Moore

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Trendencia

Imágenes | Pirelli.

 

Está el estilo working girl de toda la vida y luego está el siguiente nivel, con el que Rosie Huntington-Whiteley triunfó en el evento de CFDA en Chateau Marmot. En una velada llena de estrellas de la talla de los Kardashian-West, Emma Stone o Katy Perry, así es como la modelo convirtió un estilo de oficina casual en el centro de toda la fiesta.

Para la ocasión, Rosie Huntington-Whiteley escogió un pantalón de pata de elefante tobillero con pinzas, raya diplomática y cintura alta, que combinaba con un cinturón XXL y un peplum imitando la parte inferior de una blazer, todo ello en el mismo print. Esta prenda tan original la combinó con una sencilla camisa blanca clásica, desabotonada y caída a un lado del hombro para darle ese twist especial. Todo el look está firmado por la Maison Monse.

Si bien es verdad que la modelo de 29 años pocas veces falla en sus apariciones y alfombras rojas, lo cierto es que nos tiene acostumbrados a un estilo mucho más romántico y femenino. Sin embargo, ha demostrado a lo grande que puede defender cualquier estilismo y este de inspiración office es la prueba de ello.

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Trendencias

Su belleza le abrió las puertas del cine: fue definitivo su papel de chica Bond en la disparatada Casino Royale (1967), hizo de novia de Steve McQueen en Bullit (1968), se consagró con François Truffaut en La noche americana (1973) y formó parte del mítico reparto de Asesinato en el Orient Express (1974). Lleva trabajando más de 50 años y presume de tener los pies en la tierra. Jacqueline Bisset nos atiende desde su casa de Los Ángeles, y con amable desconcierto reconoce que se le había olvidado la cita: «Me he despertado a las cuatro de la madrugada y desde entonces estoy haciendo cosas por la casa. He perdido la noción del tiempo. El insomnio es un fastidio. Pongámonos a ello», dice con energía.

Empezamos por las fotos de esta sesión exclusiva. ¿Cómo se ve?

Me gustan, porque muestran lo que soy. En realidad, estoy más guapa en estas fotos que en un día cualquiera como hoy [risas]. Tengo arrugas y he pedido que no las borren. Cuando se publique la entrevista, me gustaría que me enviasen una copia para comprobarlo.

¿Le preocupa mucho la salud y la belleza?

Soy disciplinada y me cuido, pero sin volverme loca. No soy miedosa, no siento terror por el futuro; preferiría ser algo más joven, pero me siento bien. No soy una histérica de la salud, bebo vino y me gusta la verdura. Si un día me salgo de mi régimen, no me atormento.

Jaqueline Bisset

Jaqueline Bisset con chaquetón de RICK OWENS, suéter de MICHAEL KORS y collar de BACCARAT.

Foto:Greg Lotus

¿Le asusta la muerte?

Lo que me da miedo es no saber cuánto tiempo voy a vivir. Ese es mi temor más profundo, pero creo que uno debe abrazar lo que le ha tocado vivir. Nunca he sido especialmente ambiciosa. He aprendido y he cogido lo que la vida me ha brindado. No me gusta tener demasiados objetos. No es mi idea de la felicidad. Las cosas simples me producen mucha alegría.

¿Qué tipo de cosas sencillas?

Me gusta ir al mercado y cocinar para mis amigos. Está mal que yo lo diga, pero soy una buena cocinera [risas]. Antes solía hacer platos mucho más elaborados, pero desde que me mudé a California mi vida se ha vuelto más austera y no necesito guisar cosas complicadas. Uno de los placeres de hoy ha sido la lluvia, oír llover es maravilloso.

Precisamente, hablando de EE UU, usted que es ciudadana británica y vive allí, ¿cómo se ha explicado el cambio social que se ha vivido de apoyo a Trump?

Nunca me ha interesado la política y solamente recuerdo haber salido de mi indiferencia cuando Barack Obama fue elegido en 2008. Pero este año, con la llegada de Trump a la política, he tenido la sensación de que estábamos en un reality show de 24 horas, que se desquiciaba cada día un poco más. Me parece un mal chiste, aunque lamentablemente no es una broma. Es muy alarmante. No puedo votar, porque no soy americana, y me habría gustado hacerlo para pararle los pies.

Jaqueline Bisset

Jaqueline Bisset con abrigo y blusa, ambos de ETRO; pantalón de cuero de Gruppo Atelier LLC y botines de terciopelo de CHRISTIAN LOUBOUTIN.

Foto:Greg Lotus

¿Qué le preocupa exactamente de la política actual?

No hablo solo de EE UU, creo que el mundo vive un momento de gran desequilibrio. Conozco a muchas personas inteligentes que expresan afirmaciones muy razonables, pero ese discurso no es el dominante. Es importante cuidar a los ciudadanos, la desigualdad produce situaciones como la actual. Hoy parece imposible arreglar las cosas, la crispación está tan integrada en la sociedad que temo que ya no tenga arreglo.

En Europa también hay movimientos políticos muy extremistas. ¿Le preocupan?

Sí, el avance de los partidos de extrema derecha. Me preocupa el Brexit en Reino Unido, y sobre todo ver que la gente está tan enfadada. Entiendo que esa furia proviene de la ausencia de estabilidad económica.

Bisset salpica la conversación con palabras en un impecable francés, que aprendió de pequeña en el Liceo Francés de Londres. En los años dorados de su carrera cinematográfica trabajó a las órdenes de grandes directores como Polanski, John Huston o George Cukor, pero no ha dejado de actuar en ningún momento, y asume con total naturalidad «el haber dejado de ser la chica de la película».

Jaqueline Bisset

Jacqueline Bisset con abrigo con estampado animal de GIVENCHY, jersey de cachemir de SAKS FIFTH AVEnue, pantalón de cuero de GRUPPO ATELIER LCC, botas de cuero de CHRISTIAN LOUBOUTIN y collar de BACCARAT.

Foto:Greg Lotus

Hablemos de su carrera. Usted sigue muy activa.

Hago lo que me divierte. Y en este momento me ofrecen papeles pequeños y elijo los que me gustan, sin más presión. [Tiene pendiente de estreno cuatro proyectos: The Last Film Festival, Nine Eleven, Backstabbing for Beginners y Asher]. Mi próximo trabajo es con François Ozon, en su película voy a interpretar a la madre de Marine Vacth, la actriz deJoven y bonita (2013).

¿Qué es lo que peor lleva de su profesión?

Los rodajes tienen horas y horas de espera. La vida es corta y no me interesa nada pasarme 14 horas al día encerrada en un camerino. Disfruto mucho con la interpretación, me resulta muy estimulante y me sirve para aprender. Pero, a estas alturas, ya sé que cuando te contratan compran tu tiempo, tu corazón y tu vida. Y no estoy dispuesta a eso, a no ser que sea algo realmente apasionante.

¿Cómo ve el negocio del espectáculo en la actualidad?

Todo ha cambiado. La industria se ha vuelto descomunal y los actores deben estar en las redes sociales y tener seguidores, cosa que antes era impensable. Ahora algunos intérpretes se comportan como estrellas de rock y personajes de los realities. Pero no los justifico, siempre ha sido difícil empezar y no caer en la estupidez de la fama.

¿Cómo recuerda sus comienzos?

Fueron un desastre. Hice algunas sesiones de fotos y querían que fuera modelo, pero no me gustaba. Además, no estaba suficientemente delgada y tenía el pelo rizado. Fue una auténtica pesadilla. Lo hacía para ganar dinero y pagar las clases de interpretación. Recuerdo que ganaba muy poco y ellos querían que yo llevara mis propios complementos para las sesiones: zapatos, vestidos… Era muy complicado.

Jaqueline Bisset

Jacqueline Bisset con top con escote cruzado de RICK OWENS y botas de CHRISTIAN LOUBOUTIN.

Foto:Greg Lotus.

¿No le interesaba la moda?

Nunca he sido una mujer obsesionada con la moda; me gusta, pero sin pasión. De joven no tenía mucha ropa porque no tenía dinero. Por ejemplo, en la época en la que rodé La noche americana (1973), François Truffaut me pidió que fuera al rodaje como mis trajes de noche de estrella de cine. ¡Y no tenía ninguno! Vivía en la playa en plan hippy, en una cabaña con montones de gatos. Usaba vestidos largos y vaqueros.

¿Y ahora tiene un ropero de estrella de cine?

Sigo siendo austera. Me atrae la moda, pero no compro mucho. Soy exigente, me gusta la ropa clásica y bien cortada. Nunca sé qué llevar.

Podría utilizar un estilista o alguien que le ayude a elegirla.

Sí, sí, podría, pero no quiero. Me horroriza que decidan por mí. No tengo estilista, ni asistente, ni secretaria, ni cocinero. Soy una mujer orquesta. Disfruto hacer mis cosas y ser dueña de mi vida.

¿Lo hace todo?

Sí, cuido el jardín y cocino. Soy independiente. Cuando tengo que ir de viaje, hago la maleta, como todo el mundo.

¿Siempre ha sido así?

Sí, desde muy joven aprendí a valerme por mí misma. Mi madre enfermó cuando yo era una adolescente y desde entonces me acostumbré a tomar decisiones importantes. Por eso soy así.

Volviendo a su carrera como actriz. ¿De qué interpretación se siente especialmente orgullosa?

En el año 2000 hice una muy pequeña, The Sleepy Time Gal: ha sido, sin duda, mi papel más complejo y mi mejor interpretación. También estoy orgullosa de Ana Karenina(1985), una miniserie que hice con Christopher Reeves; me gusta Ricas y famosas (1981), de George Cukor. En cualquier caso, no soy una mujer especialmente nostálgica. De momento, lo que tenemos entre manos es esta entrevista con estas fotos. Y le vuelvo a pedir que no las retoquen. Me acepto como soy.

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SModa

Se sabía que Willow Smith tenía un potencial natural que iba a gustar a las firmas. Karl Lagerfeld lo vio desde el principio y no dudó en nombrarla embajadora de la maison francesa hace un par de meses. Y hoy nos llega a nuestras manos la primera imagen de lo que va a ser la campaña de gafas para esta próxima temporada Otoño-Invierno 2016/2017

Mientras que Keira Knightley es la imagen de la colección de joyas para esta próxima temporada y Kristen Stewart se encarga de la colección Métiers d’art “Paris in Rome”, la hija de Will Smith se corona como una de las jóvenes promesas dentro del mundo de la moda. 

 

Con una fuerte personalidad, esta chica engancha por sus looks llamativos que se diferencian del resto -algo difícil de lograr a día de hoy-. Primero fue Marc Jacobs y ahora Chanel… ¿Qué será lo próximo?

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Trendencias

Bar Rafeali que contrajo matrimonio a finales de septiembre con el empresario israelí Adi Ezra, anunció el pasado 1 de enero a través de su cuenta de Instagram que estaba embarazada. Desde ese momento, la modelo ha publicado numerosas fotografías a lo largo de los meses en las que se podía apreciar el avance de su embarazo. La mayoría de estas imágenes causan furor entre sus fans, sin embargo hace seis días publicó la que ha suscitado más movimiento en las redes hasta el momento.

En la imagen, puede verse a la modelo de 30 años realizando ejercicio a pesar de su avanzado embarazo. «Sin excusas, sin filtros» reza el mensaje que acompaña la foto, esto es porque en la imagen sale de una manera completamente natural, sin maquillaje.

La modelo a pesar de estar embarazada, continúa con su actividad laboral, realizando portadas y reportajes para diferentes revistas de moda y promocionando su línea de bañadores.

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ABC

Antes que Irving Penn, antes que el mismísimo Avedon, estuvo él. Hablamos de Martin Munkácsi, un húngaro nacido el 18 de mayo hace 120 años que consiguió poner el mundo de la fotografía de moda patas arriba.

Su primera aportación vendría un día nublado de 1933 en Long Island. Carmel Snow, la que era por aquel entonces editora de Harper’s Bazaar USA, había decidido rehacer las imágenes para un tema que se publicaría en el número de diciembre. Esa jornada parecía poco apropiada para inmortalizar a la socialité Lucille Brokaw en traje de baño. “Estaba azul del frío” recuerda Snow en sus memorias. Mediante gestos y sin saber hablar inglés, Munkácsi dio a entender a la modelo que se acercase corriendo hacia la cámara. Con mayor temperatura en el cuerpo, el fotógrafo tomó unas instantáneas que pasarían a la posteridad. Y no precisamente por su cuidada estética.

Las imágenes de  Martin Munkácsi, borrosas y en absoluto glamourosas, se encontraban más cerca del fotoperiodismo que de la trabajada y rígida pose de estudio a la que estaba acostumbrada la fotografía del momento. Cuando se publicó el número, no se había visto antes nada parecido en una revista de moda. No había detalles, había espontaneidad. “No fue una sesión de fotos especialmente bonita, la ropa ni siquiera se veía bien. Pero expresaba movimiento, vida y moda. Ella era la imagen del verano y de la juventud”escribió un editor de Vogue más tarde.

Estas fotografías trajeron un soplo de aire fresco que respondía a los nuevos tiempos, los mismos en los que la ropa deportiva y las líneas ready-to-wear le estaban ganando el pulso a una cada vez más moribunda alta costura. Se requería un nuevo tipo de estética para vender un nuevo tipo de ropa, y la visión de Munkácsi encajaba a la perfección en el estilo de vida que ahora se proponía.

Cuando Hearst, el propietario de la revista, vio las fotos, pensó que su editora se había vuelto loca. Pero la testarudez de Carmel Snow consiguió un contrato para el fotógrafo que en principio rechazó por seguir viviendo en Berlín, donde trabajaba para Ullstein Press. Sin embargo, ser judío y residir en Alemania entre 1933 y 1934 no era un panorama demasiado alentador, por lo que Munkácsi decidió hacer las maletas y trasladarse a los Estados Unidos. Además de Harper’s Bazaar, colaboró con otras publicaciones comoLife, Good Housekeeping o Town and Country, convirtiéndose en uno de los fotógrafos mejor pagados. En 1936 ganaba 100.000 dólares, cuando la media de una familia americana estaba en los 4.000. Se construyó una lujosa casa en Long Island donde tenía como vecino al capo de la mafia Frank Costello y cuadros de Rubens y Tintoretto colgando en su salón.

A pesar de su éxito, sus comienzos fueron difíciles. Nacido como Márton Mermelstein en 1896 en Transilvania, su padre decidió cambiar el nombre de la familia a Martin Munkácsi para protegerla del creciente anti-semitismo. Tras dejar su hogar a los 16 años, se trasladó a Budapest, donde inició su carrera como poeta y periodista. Este autodidactatambién hizo marca enseguida como fotoperiodista profesional y fotógrafo de deportes, algo que marcaría el estilo de todas sus imágenes. Una en especial, tomada en 1930 a tres chicos bañándose junto al lago Tanganika, produjo tal impresión al fotógrafo Cartier-Bresson que según él “fue la única foto que me influyó”, como comentó en 1977.

El francés no fue el único fotógrafo que admiró a Martin Munkácsi. Stieglitz ya le había hablado a un nada receptivo Condé Nast sobre el trabajo del húngaro. Entre sus sucesores, Richard Avedon fue uno de sus mayores seguidores. De hecho, una de sus imágenes más míticas, en las que aparece una mujer en la plaza François-Premier de Paris con los pies en el aire enfundada en un abrigo y con un paraguas en la mano, lleva el nombre en honor a una imagen muy parecida que el húngaro había inmortalizado años atrás. Avedon alabó su estilo cuando escribió que Munkácsi “trajo  un soplo de felicidad, honestidad y amor hacia las mujeres a lo que fue, antes de él, un arte sin amor, sin alegría y moribundo”.

Además de ser un visionario en la moda (fue de los primeros en sacar un desnudo en una revista del sector), trasladó este dinamismo a Hollywood. En vez de rígidas poses, las estrellas se mostrarían ante su cámara en pleno movimiento, como aparece Fred Astaireen un retrato suyo de 1936, con los brazos en alto y apoyado sobre la punta de un pie.

Su última imagen en Harper’s Bazaar fue en julio de 1962, un año antes de morir de un fallo en el corazón. Mostraba una mujer en la playa con los mismos ingredientes que aquella premonitoria sesión fotográfica de 1933. “Nunca hagas posar a tu sujeto. Déjalo moverse libremente. Todas las grandes imágenes son instantáneas” advirtió Munkácsi en su célebre artículo “Piensa mientras disparas” en 1935. Una visión que siguieron los directores de arte Alexander Liberman desde Vogue y Alexey Brodovitch desde Harper’s Bazaar y sin la cual sería muy difícil entender la fotografía de moda como existe hoy en día.

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SModa

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Son 10 décadas y 10 modelos inglesas las que protagonizan esta editorial que forma parte de la edición de junio de Vogue UK, y que celebra tanto los 100 años de la publicación de moda —cuyo primer número vio la luz en septiembre de 1916—, como la evolución de la moda en sí desde la elegancia y opulencia de las primeras décadas del siglo, hasta la silueta en A del movimiento hippie en los 70 y el modernismo de los 90 y 2000. Junto con las imágenes, también les dejamos el video donde Kate Moss, Stella Tennant, Sam Rollinson, Erin O’Connor, Ruth Bell, Rosie Huntington-Whiteley y Jourdan Dunn, entre otras, protagonizan esta sesión liderada y fotografiada por el peruano radicado en Londres, Mario Testino. 

10_Stella Tennant20_Maddy Rich y Sam Rollinson30_Erin OConnor40_Jean Campbell50_David Gandy y Karen Elson60_Edie Campbell70_Ruth Bell80_Gabriel-Kane Day Lewis y Rosie Huntington Whiteley90_Kate Moss2000_Jourdan Dunn


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Viste la Calle – Imágenes Models.com

 

Twiggy1967, Twiggy en Vogue

Los años ’50 nos mostraron un arquetipo de belleza en la moda conformado por la elegancia de las poses, una cintura definida y un elongado cuerpo que servía para la alta costura. Sin embargo, cuando llegaron los años ’60 toda esta idea fue borrada rápidamente con la llegada del Swingin’ London y la efervescencia de una nueva generación. Cualquier cosa clásica quedaba atrás, lo andrógino, extraño y espacial era el look de la época y modelos muy delgadas, con cuerpos casi infantiles, se tomaron la esfera popular comandadas por Twiggy.

Twiggy1966, Twiggy por Terence Donovan

19661966, Jean Shrimpton

pggy-moffit-spring-summer-1972-long-orange-matte-jersey-t-shirt-with-hot-pink-insert-on-one-sleevePeggy Moffitt

Al igual que Linda Evangelista en los años ’90, Twiggy, o Lesley Lawson, solo necesitó cortar su larga cabellera para convertirse en supermodelo. Vidal Sassoon, el rey del estilismo capilar de la época, fue quien la mostró con una masculina cabellera, una actualización del estilo garçon imperante durante los años ’20. Así Twiggy mostraba vestidos muy cortos, la sensación de la minifalda de Mary Quant y una nueva figura mientras bailaba en desfiles, actuaba en películas y era rostro de marcas como Biba.

1964 jean by1964, Jean Shrimpton por William Helburn

Patti Boyd1964, Patti Boyd

peggy-moffitt-in-pierre-cardin-dress-photo-william-claxtonPeggy Moffit por William Claxton, 1960s

Jean Shrimpton o “The Shrimp” era otra modelo que alcanzó la fama en esos años y quien también dio el paso hacia el cine con la película “Privilege” (1967). Shrimpton llevaba una delgada pero igualmente elegante silueta, que se transformó en popular cuando apareció junto al fotógrafo David Bailey en Vogue, caminando por Nueva York junto a su oso de peluche enfundada en ropa de alta costura. Las calles eran ahora los fondos de las editoriales y así vimos a otra que aprovechó la naturaleza para sacar partido a su imagen: Verushcka. La reina rusa de la moda era capaz de imitar a gacelas, leopardos y convertirse en la protagonista de una historia de amor en Japón gracias a su versatilidad. Patti Boyd apareció como extra en “A hard day’s night”, la película de The Beatles y enamoró a George Harrison. Representó un espíritu alegre y muy juvenil, llevando vestidos cortos de Pierre Cardin y zapatos mary jane metalizados en las revistas juveniles. Y si hablamos de figuras originales, Peggy Moffitt y Penelope Tree se movían en revistas, fashion Films y portadas como ninguna otra modelo, llevando diseños de Rudi Gernreich y joyería de plata original bajo el lente de Bailey.

veruschka-franco-rubartelli-london-1969Verushcka in Gold1969 y 1968: Verushcka por Franco Rubartelli

penelope-tree-6022-ph-david-baileyPenelope Tree por David Bailey, 1960s

 

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Viste la Calle – Fotos: Pleasurephoto.

Victor Ivanovski propone un viaje a través de unas fotografías que pueden encontrarse cómodas en una clasificación que vaya a caballo entre lo conceptual y lo surrealista. Desde sus primeros trabajos a color hasta los últimos en blanco y negro la idea parece ser siempre la misma: no dejarnos indiferentes.

Retratos, desnudos, fotografía abstracta, erótica y, a veces, todo mezclado. Eso es lo que vamos a encontrar en el porfolio de un fotógrafo iconoclasta y provocador.

Victor Ivanovski nació en Syktyvkar, Rusia, en 1967. Comenzó bastante tarde sus estudios de fotografía, en 1990, pero su talento y cuidada disciplina estética le convirtió, tan solo tres años después, en miembro de la Unión Rusa de fotógrafos de arte. En 1994 ya enseñaba fotografía y actualmente trabaja como profesor en la Universidad de Syktyvkar.

En su web divide su trabajo en cuatro grandes grupos: “2012”, en la que encontraremos “retratos, gente, desnudo y fotografía erótica”.

En “I need You” Ivanosvski nos muestra a unos personajes provocativos que nos mirán directamente, sin tapujos, sinceros. El propio autor nos informa que encontraremos “retratos, gente, desnudos, fotografía erótica, paisaje, ciudad, arquitectura, naturaleza muerta y fotografía abstracta”.

Con “Boudoir Stories” el fotógrafo nos invita a fisgonear sin ser vistos en lo que ocurre en nuestras propias vidas, utilizando como escenario un tocador de mujeres que por la estética podría ser de principios del siglo XX. Por supuesto todas las historias que pasan dentro tienen como protagonistas a gente, sus desnudos y como interactúan entre ellos.

“Men and women” es su último capítulo, en el que se observa un refinado estilo que recuerda a clásicos como Helmut Newton. Sin perder su esencia, ni su presencia, ni su elegante composición el autor se reinventa a si mismo y nos acerca a su trabajo más ecléctico donde, por supuesto, encontraremos “retratos, gentes, desnudos y naturaleza muerta”.

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Fotografías por cortesía de Victor Ivanovski

Página oficial | Victor Ivanovski

Decía que la imperfección era bella y de alguna manera elevó las suyas propias hasta conseguir convertirse en un mito admirado por sus curvas y por su estilo. Lo dejan claro las celebrities de ahora: Todas quieren ser como Marilyn Monroe. Ese glamour que irradiaba por los poros de su piel formaba parte de una personalidad irresistible, un vestuario de infarto y una rutina de belleza que lleva años acaparando ríos de tinta. Estos son algunos de sus secretos:

1. La rutina facial, a capas: Ante la cámara, la piel de la actriz tenía un brillo espectacular que conseguía utilizando vaselina, crema hidratante de Nivea y productos del dermatólogo Erno Lazlo, como su bálsamo botánico reparador ‘Phormula 3-9’ o su hidratante ‘Active Phelityl Cream’. El famoso ‘Elizabeth Arden Eight Hour Cream’ estaba entre sus básicos, al igual que las cremas hormonales. Estas le llevaron a desarrollar vello facial rubio que se negaba a afeitarse. Como recogían en Popsugar, era precisamente lo que le daba un aspecto todavía más radiante cuando incidía la luz sobre su rostro. Ante la falta de iluminadores, la vaselina jugaría un papel importante aplicada por ejemplo en los pómulos.

Marilyn daría más importancia al hecho de lucir una piel brillante que al moreno, tan en boga en la California de los años 50. En una entrevista concedida para la revista Pageant en 1952, la artista reconocía que para ella la piel morena no era “más atractiva que la piel clara, o incluso más sana”.

2. El poder de una mirada seductora: El responsable fue Allan “Whitey” Snyder, también maquillador de Katherine Hepburn o Doris Day. Para añadir profundidad, utilizaba lo que Monroe llamaba “el ojo de Greta Garbo”, es decir, difuminar sombra blanca por el párpado móvil (la estrella fue una de sus precursoras). A veces jugaban con un efecto húmedo sobre los párpados, que Marilyn creía muy sexy, utilizando vaselina o una gota de aceite. La estrella también era una defensora de las pestañas postizas, que cortaba por la mitad y aplicaba solamente en la parte de fuera del ojo, para agrandar la mirada.

Synder se servía de cuatro delineadores, entre ellos de la marca Elizabeth Arden: Uno blanco en la línea de agua para hacerlo más grande visualmente, uno negro para ese característico ‘cat eye’, uno rojo con el que aplicaba un punto en la parte de dentro del ojo para hacer que sus ojos pareciesen más blancos y uno marrón, que extendía ligeramente en las pestañas inferiores, simulando la sombra de las superiores.

3. Sí al contouring, pero en los labios: Antes que Kim Kardashian, ya lo hizo Marilyn Monroe. El secreto de una de las bocas más deseadas de Hollywood estaba en las capas. Synder podía llegar a utilizar hasta cinco tonos diferentes para los labios, del más oscuro en los bordes al más claro en el centro. La edición estadounidense de Marie Claire trató de conseguir ese efecto tridimensional: Primero se creaba la forma de los labios con el delineador más oscuro, como un marrón chocolate. Después, se rellenaba el resto de labios con otro delineador más claro. El siguiente paso era utilizar el rojo más vivo para ayudar a difuminar, pero sin llegar a las líneas más oscuras, para no restar profundidad al labio. Se aplicaba iluminador en el centro para dar más sensación de volumen y se remataba con un toque de bálsamo labial transparente. 

4. Y también en la nariz: Synder utilizaba colorete para dibujar el contorno de la nariz de la estrella. Lo aplicaba en la punta, para conseguir el efecto de una nariz más corta y definida.

5. Hacía ejercicio, pero no demasiado: Nunca se interesó por los deportes al aire libre ni “destacar en tenis, natación o golf”. Por el contrario, pasaba al menos diez minutos al día en su habitación “haciendo ejercicio con pequeñas pesas” para los músculos que le “gustaría mantener firmes”. Para mantener el busto en su sitio realizaba una rutina en la que levantaba pesas de 5 libras (unos 2,27 kilos) con los brazos y que repetía unas 15 veces. Después, hacía otra rutina en la que dibujaba círculos con las pesas hasta que se cansaba. “No cuento rítmicamente como la gente de la radio. No soportaría el ejercicio si me diese la sensación de que es reglamentado”.

6. Los hombres las prefieren rubias: Marilyn llevó siempre a rajatabla ese mantra y desde sus primeros años como modelo, tiñó su cabellera castaña de rubio platino. El tono, al que ella misma denominó “blanco funda de almohada”, fue obra, según explicaban en Allure, de la colorista Pearl Porterfield (también responsable años antes de la melena de Jean Harlow). Porterfield aplicaría peróxido y mechas decolorantes cada tres semanas. También se dice Monroe utilizaba polvos de talco de bebé para las raíces a modo de champú en seco. 

7. Marilyn Monroe fue pionera en eso de la paleodieta: La starlet describía la entrevista concedida a Pageant sus curiosos hábitos alimenticios. Lo primero que hacía antes de ducharse era desayunar una pastilla multivitamínica acompañada de dos huevos crudos que mezclaba en una taza con leche tibia. Ahora suena bizarro, pero por aquel entonces, al menos en Estados Unidos, se creía que los huevos mantenían más proteínas crudos que cocinados. Para cenar, se acercaba al mercado y compraba un filete de ternera, cordero o algo de hígado y se lo hacía en el hornillo eléctrico de su habitación. De acompañamiento, “cuatro o cinco zanahorias crudas”, de las que “nunca se aburría”.

Como licencia, cuando volvía a casa de sus clases de interpretación, se tomaba un ‘hot fudge sundae’, una bomba calórica que lleva helado, nata montada, sirope de chocolate y frutos secos entre otros ingredientes. “Estoy segura de que puedo permitirme este capricho, ya que mi dieta está compuesta casi totalmente de proteínas” comentaba la actriz a la revista.

8. Pijamas, nunca: Dependiendo de su agenda diaria, dormía entre 5 y 10 horas cada noche, en una cama individual extra grande, con un único y pesado edredón para cubrirla tanto en verano como en invierno. Marilyn conocía los beneficios de dormir desnuda: “Jamás he llevado pijamas o esos repulsivos camisones, interrumpen mi sueño”, confesaba a Pageant.

9. Una filosofía anti-estrés que aplicaba al despertarse: En la entrevista para Pageant la estrella comentaba que odiaba hacer las cosas deprisa y en una atmósfera tensa. No era precisamente de las que se levantaba a la carrera de la cama. De hecho los domingos, que solían ser su día de ocio, tardaba al menos dos horas en despertarse, “disfrutando cada momento de la somnolencia”.

10. Las fragancias, una de sus pasiones: Con su entrevista (y primera portada) para la revista Life en 1952 nacería la leyenda de las cinco gotas de Chanel nº5 antes de irse a dormir. Pero no solo acompañaba su sueño con perfume. Se decía que le gustaba tanto el olor a rosa de Bulgaria y embriagador jazmín que también vertía la esencia en sus baños de hielo. Otros de sus perfumes favoritos serían ‘Joy’, de Jean Patou, y ‘Rose Geranium’, de la casa británica de perfume, Floris. Como recogía Stylist, el descubrimiento surgió a raíz de la exposición sobre Marilyn que preparó el Museo Salvatore Ferragamo en Florencia hace dos años. El equipo de la perfumería indagó en sus archivos y encontró un recibo de 1959 a nombre de Miss Dorothy Blass, por aquel entonces asistente personal de Monroe, con un pedido de seis botellas de esta fragancia, que se mandaron desde Londres hasta su hotel en Beverly Hills, donde se hospedó tras rodar “Con faldas y a lo loco”. Todavía disponible, la fragancia es una mezcla de rosa, geranio, cidronela y madera de cedro.

11. Serrar el tacón para su bamboleo de caderas: Es solo un rumor, pero se dice que el mito solía llevar un tacón media pulgada más corto que el otro para acentuar su movimiento de caderas, lo que le daba ese característico contoneo cuando andaba.

Algunos estados predicen tendencias. No solo en moda, también en política. En el Medio Oeste, cuna de supermodelos como Cindy Crawford, Misuri es, por derecho propio, un buen barómetro de las elecciones en Estados Unidos. Quien gana allí, históricamente suele ser escogido presidente. Karlie Kloss (de 23 años) creció en la ciudad de San Luis, el área metropolitana más importante de ese estado. Sin embargo, la modelo no da ninguna pista de cuál puede ser su candidato favorito. Cuestión de educación… y de familia (política). Su pareja es el emprendedor Joshua Kushner, hermano del marido de Ivanka Trump e hijo de una de las familias judías más poderosas de Nueva York. «Tengo unos padres increíbles [su madre, Tracy, es directora de arte freelance; y su padre, Kurt, médico de urgencias]. Somos cuatro hermanas, muchos primos, tíos, tías… Crecer en el Medio Oeste me ha aportado una base sólida, fundamentada en los valores de la familia, la disciplina, el trabajo duro y el respeto», sopesa.

«Es otro mundo. Algo así como crecer en una burbuja, segura y tranquila», reconoce. «Viajar te abre la puerta a otras culturas y puntos de vista distintos, pero también te enseña a apreciar tus raíces», señala. Ella hizo las maletas para alquilar su propio apartamento en Manhattan cuando tenía solo 14 años –desfiló en exclusiva para Calvin Klein la misma semana que empezó el instituto–. «Llevo toda la vida compaginando los estudios con el trabajo de modelo», dice Karlie, quien actualmente está matriculada en un programa de Ciencias Informáticas en la Universidad de Nueva York. «Es reconfortante moverme de nuevo en un ambiente académico. Me gusta la sensación de tener que centrarme y asumir responsabilidades más allá de la moda», asegura Kloss.

«Espera un momento, ¡tengo que fotografiar esto!», suelta de repente, camino del aeropuerto. Baja la ventanilla y, con el móvil, apunta a una gigantesca valla en la que aparece su rostro. Es la campaña de Mango, que ha empapelado Barcelona (y el resto del país) con el cuerpo de la modelo. «Es de locos», dice en voz alta. «Ayer estuvimos paseando por la ciudad. Cogimos un bus turístico y fuimos al Parque Güell», cuenta. Tuvieron que irse para escapar de los flashes y de los selfies. Sabe que no pasa desapercibida –«Mido 1,88, es imposible no verme»–, pero no se acostumbra a los paparazis (aunque sean amateurs).

Sin embargo, entiende la necesidad de capturar el momento para compartirlo en las redes. Con 4,3 millones de seguidores en Instagram, además de su propio canal en YouTube (Klossy), Karlie sabe que ella es su mejor marca. La versión 2.0 de la Trinidad –apodo con el que a finales de los 80 se conocía al grupo de supermodelos formado por Christy (Turlington), Naomi (Campbell) y Linda (Evangelista)–. «Si no está en Instagram, nunca ha sucedido», sentencia antes de hacerse una foto en el Tibidabo (esa imagen será un latergram de su paso por la Ciudad Condal).

«Gestionar las redes sociales es un trabajo a jornada completa», advierte. «Internet ha transformado nuestra forma de vivir, comunicarnos, comprar. Todo es inmediato. En publicidad –con campañas como #NewMetallics de Mango– y también en el sector editorial. Vivimos en un mundo casi virtual», defiende. «La tecnología digital es un motor de innovación en todas las disciplinas. No solo en moda y fotografía. También en sanidad. Es algo que me fascina y me intriga. Por eso empecé a estudiar programación. Quería ver cómo funciona ese universo paralelo desde dentro», argumenta.

Los códigos binarios son su lenguaje favorito. «Es importante saber construir e interpretar datos informáticos, tanto si quieres formarte como programador profesional como si solo quieres introducirte en el mundillo como hobby», cree. «Puedes utilizar ese conocimiento para entender mejor el mundo, razonar de otra manera, crear una aplicación o emprender en cualquier otro campo», continúa. «En un futuro, quiero fundar mi propia empresa y, cuando lo haga, quiero tener todas las herramientas para ser capaz de construir ese negocio yo misma en lugar de contratar a alguien para que ponga en marcha mi idea», analiza. Para «animar a otras chicas a descubrir su lado nerd», el año pasado lanzó Kode with Klossy, una beca de iniciación en el lenguaje Ruby para 21 estudiantes, que ahora amplía con campus de verano.

Como la industria de la moda, Karlie cuestiona el ritmo frenético de su agenda, con el sueño de rascar tiempo libre para estar con su familia y probar nuevos proyectos. «Ahora soy más selectiva e intento no viajar demasiado, aunque sé que el avión forma parte de la rutina», dice. «La moda es un sector de empoderamiento femenino único. A lo largo de los años, he tenido la oportunidad de conocer a mujeres increíbles, como Diane von Furstenberg, mi mentora y mi amiga. Me ha enseñado a ser quien soy y a confiar en mí misma. Sus diseños, como ella, transmiten un mensaje inspirador».

Quizá sea joven, pero su mente viaja a través de los años para rescatar anécdotas como si en su contador personal el tiempo fuera infinito. «Puedo presumir de haber trabajado con Oscar de la Renta», comenta. «Fue mi maestro de una manera casi inconsciente. Llevar uno de sus diseños te hace sentir elegante, sofisticada, fuerte. Es algo que aprendes casi por ósmosis. Era un hombre cortés y cambió mi manera de posar». Hoy su caminar la diferencia del resto, tanto si lleva un vestido de cóctel de Carolina Herrera como si el guión exige meterse en un personaje de Jeremy Scott. «Es de Misuri, como yo. Sus colecciones son una mezcla perfecta de humor e inteligencia. Sabe que trabajar en serio no está reñido con divertirse», zanja.

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SModa

El legendario artista estadounidense Prince, de 57 años, ha sido encontrado muerto en su domicilio de Paisley Park en Chanhassen (Minnesota), según ha confirmado su agente, Yvette Noel-Schure, a AP.

El pasado 16 de abril, el avión privado en el que viajaba Prince se vio obligado a realizar un aterrizaje de emergencia en Illinois, después de que el cantante se sintiera mal. Según el portal TMZ, desde el aeropuerto fue llevado al hospital, donde estuvo en observación tres horas, tras lo que recibió alta. En aquel momento, su representante aseguró que el artistacombatía un resfriado desde hace varias semanas, motivo por el cual había suspendido dos conciertos.

El músico, uno de los más influyentes e icónicos de los 80 y los 90, bebió de múltiples influencias, desde James Brown a los Beatles o Jimi Hendrix. Entre sus mayores éxitos, por mencionar sólo algunos, «Little Red Corvette», «’Let’s Go Crazy» y «When Doves Cry». Nacido Minneapolis el 7 de junio de 1958, irrumpió en la escena musical a finales de los años 70 con «Wanna Be Your Lover», al que siguieron «1999» y el disco por el que siempre será recordado, «Purple Rain» (1984). En total, su dicografía la componen 39 discos, en los que combinó todo tipo de géneros, desde el funk al soul, el rock o el pop más bailable. En 2004 entró en el Rock and Roll Hall of Fame.

Según se supo en marzo, Prince estaba trabajando en un libro de memorias que tenía previsto publicar en 2017 y que, por el momento, llevaba el título de «The Beautiful Ones». El genio de Minneapolis hizo el anuncio durante una exclusiva actuación en un local de Nueva York. «La buena gente de Random House me ha hecho una oferta que no puedo rechazar», dijo Prince durante el anuncio. Según explicó, estaba trabajando junto al escritor y editor Dan Piepenbring.

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ABC

Nos hemos llevado las manos a la cabeza con el regreso de los temidos collares-tatuaje.Pero ojo: todo apunta a que seguiremos de revival en 2016. Frente a la nostalgia setentera, los años 90 se siguen colando en pequeñas reminiscencias y la gargantilla promete ser su máximo exponente. Concretamente la de tela. Sí, esa misma que pudimos ver a Natalie Portman en El profesional (León) o a Drew Barrymore y otras tantas famosas sobre la alfombra durante aquella década ominosa para algunas tendencias.

La alarma ha saltado estos últimos meses de mano de las celebrities. Concretamente, gracias al dúo prodigioso integrado por Kendall Jenner y Gigi Hadid. Como demostraron en Instagram, ambas lucieron gargantillas de tela en el cumpleaños de Puff Daddy, en la línea del look que escogió Gigi Hadid para la after-party de los American Fashion Awards.

En el clan Kardashian, este tipo de collares son un imprescindible: Kim a menudo se decanta por la versión metalizada, aunque otras veces estiliza su cuello con versiones de tela, como la pequeña Kylie. La colección que las benjaminas del clan han sacado en colaboración con Topshop es una prueba. A él también recurrió Cara Delevingne en la fiesta de apertura de la exposición ‘Mademoiselle Privé’. En terciopelo negro con una camelia, lo firmaba Chanel. ¿El color? Siempre en negro, aunque hay quien se desmarca del resto como Lily Rose-Depp, que utilizó una versión en rojo para acudir al desfile primavera-verano 2016 de la maison.

Lily Rose Depp y Cara Delevingne, dos de las celebrities que apuestan por este tipo de 'chokers'.

En pasarela, nadie monetiza la fiebre grunge como Hedi Slimane. En la colección de la próxima temporada, el director creativo de Saint Laurent hizo desfilar a modelos femeninas con multitud de collares tatuaje y gargantillas de terciopelo, rematadas por cascabeles, pequeños medallones y largas borlas. Chanel también apuesta por ellas, en versión perla y en metalizada como parte de sus propuestas pre-fall y primavera 2016 respectivamente. Los chokers de Lanvin  para la temporada que viene se encuentran a medio camino entre el collar noventero y el pañuelo fino. Bautizados como “turtleneck dickie”, se trata de falsos cuellos altos que también se pueden ver entre las propuestas deDior. En combinación de materiales y con referencias a dos números mágicos de la casa, el 1947 (por la fecha en la que presentó el ‘new look’) y el 8 (por la línea de la maison ‘En huit’), su propuesta es una de las más recargadas.

Dior, Saint Laurent y Lanvin primavera 2016.

¿Qué sucede con el low-cost? Salvo firmas como Free People, Topshop o Asos, todavía nos costará un poco ver este tipo de collares. Terciopelo y sucedáneos son los materiales estrella, decorados con motivos como camafeos o aderezados con ‘strass’. A la hora de combinarlos, un escote un poco amplio puede ayudar a realzar el cuello y estilizar. Aunque vienen como anillo al dedo para la época de fiestas, no hace falta relegarlos a las ocasiones especiales: con una camiseta de rayas y una cazadora, Rosie Huntington-Whiteley demuestra que es perfectamente adaptable para el día a día.

Chokers de Free People y de Nasty Gal

Zara o Urban Outfitters también apuestan por estas gargantillas.

¿De dónde vienen?

Triunfaron en la década de los noventa, pero los chokers relacionan a Courtney Love conMaría Antonieta o María Luisa de Parma más de lo que crees. De hecho, las mujeres llevamos luciendo gargantillas de tela desde hace más de 300 años. El hit comenzó cuando las damas francesas de la segunda mitad del s. XVIII decidieron dar una vuelta de tuerca a sus collares utilizando delicadas tiras de terciopelo y encaje que decoraban con lazos y camafeos. Con la anglomanía que inundó el país y la propia Revolución Francesa, estos chokers se simplificaron. Se dice que las damas lucían finas tiras al cuello en color rojo en homenaje a aquellos conocidos que murieron en la guillotina.

choker-tela-arte

La época victoriana traería consigo el modelo por excelencia en terciopelo negro, aquel con el que el pintor Degas vestiría a sus bailarinas y Manet a muchas de sus mujeres (‘Olympia’ y su ‘Je-ne-baise-plus’, uno de los ejemplos). El mismo que vivió un revival en los años 40 (Life magazine se hacía eco del regreso de los ‘dog collars’) y que inspiraría estéticas como la gótica o el grunge.

Las versiones más recargadas irían por otros derroteros. En buena parte se desarrollaron a raíz de los encargos que hicieron grandes actrices como Sarah Bernhardt o miembros de la realeza a míticos joyeros como Boucheron. Sí, mucho antes que Kim Kardashian,Alejandra de Dinamarca o Alexandra Feodorovna pusieron de moda este tipo de collar y lo elevaron a categoría de imprescindible.

Películas de los noventa como 'León: El profesional' o 'Acosada' también los incluyen.

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Titubea al hablar, lejos de la imagen segura y fuerte que transmiten su pelo bicolor, el maquillaje teatral y esos tacones imposibles (firmados por Noritaka Tatehana o Alexander McQueen). Bajo la armadura –a veces literal, una de sus prendas fetiche es el guante de cota de malla y diamantes que creó con Shaun Leane–, Daphne Guinness (Hampstead, 1967) se revela tímida, vulnerable. Busca la palabra precisa, rectifica, se pierde en divagaciones, hace preguntas. Su vida tiene mucho de excepcional, pero ella no le da importancia. Ostenta el título de «honorable» por ser la hija de uno de los herederos de la cerveza Guinness (Jonathan, tercer barón Moyne). Su madre –la segunda esposa de su padre– era una francesa amiga de los surrealistas. Los veranos de su infancia transcurrieron en Cadaqués, con Salvador Dalí y Man Ray. ¿Esa temprana influencia artística fue lo que la hizo tan avant-garde? «Yo no sabía quiénes eran, simplemente se trataba de los amigos de mis padres; entonces no me di cuenta de lo importantes que serían luego en mi vida, de lo que me marcó esa atmósfera. Para mí era normal, pero cuando pienso en ello ahora sé que es extraordinario».

A veces parece salida de una de las fantasías oníricas dalinianas: una silueta imposible, estilizada, cubierta de puntillas, bordados, tules y broches. Valentino afirma que la vida es un escenario para Daphne. «Da igual que asista a un funeral o a un baile, ella siempre hace una performance». La aludida sostiene que todo es natural en este artificio: «Lo extraño sobre mí es que, para bien o para mal, nada está preparado, simplemente me visto. Lo más rápido posible. Me pongo lo que me apetece ese día. Realmente no pienso sobre ello, soy muy mala haciendo planes. Intento que todo sea lo más sencillo posible, pero normalmente acabo haciéndolo todo muy complicado».

El vestidor de su casa –una de ellas– de París abre una puerta a su universo: prendasvintage y trajes hechos a medida por Alexander McQueen o Chanel. Un alegato a favor de la alta costura. «Pienso que la couture ha vuelto. Toda la discusión sobre la ropa hecha a mano está de nuevo sobre la mesa. En los 90, la gente decía que este mundo estaba muriendo, que iba a desaparecer, y ahora da la impresión de que tiene más clientes que nunca; al menos eso me llega a través de los amigos que se dedican a la industria. Son muy buenas noticias», sostiene.

 Vestido de Alexander MCQueen hecho a medida.

Para ella, cada prenda cuenta algo, encierra recuerdos, sensaciones, atesora historias; nada es casual. Tiene 48 años, pero lleva el amor por la alta costura en el ADN. Su abuela, Diana Mosley, una de las hermanas Mitford –encarcelada en Londres junto a su marido Oswald durante la Segunda Guerra Mundial por su apoyo al fascismo–, fue uno de los referentes de estilo de su época. La llevó a su primer desfile, de Hubert de Givenchy. «A los seres humanos les gusta ser diferentes unos de otros. Desde mi propia experiencia, creo que nos sentimos más unidos a los objetos que significan algo. Cuando compras cualquier prenda, quieres que esté ligada a un recuerdo», reflexiona.

¿Qué dice su armario sobre su vida personal?

Como el de cualquiera, que he pasado por muchas cosas a lo largo de mi vida. ¿Qué dice? Probablemente, que tengo una imaginación desbordante. Poseo algunas cosas desde hace mucho tiempo, y es agradable seguir viéndolas.

En 2012 subastó parte de su vestidor en Christie’s. Dijo adiós a fotos de Mario Testino, modelos de Alexander McQueen y Christian Lacroix. ¿Fue difícil?

Sí, porque no quise vender solo los artículos que estaban rotos o deteriorados. Seleccioné piezas que me encantaban, porque quería recaudar todo el dinero posible, así que tuve que despedirme de muchas prendas que realmente amaba. Conservo mis pertenencias con mucho cuidado y cuando las vendo es por una buena causa, en este caso para ayudar a mujeres con enfermedades mentales. Todo fue para la Fundación Isabella Blow.

Lady Gaga (amiga y declarada admiradora de Guinness) realizó la puja más alta: pagó 120.000 euros por un Alexander McQueen. En 1987, con solo 19 años, Daphne Guinness se casó en París con Spyros Niarchos, heredero del armador griego. Tuvieron tres hijos –Ines Sophia, Nicolas Stavros y Alexis Spyros–e iniciaron una vida de alta sociedad entre Nueva York, St. Moritz y Spetsopoula (la isla privada de la familia de su marido). No habla mucho de aquella época, que llegó a su fin con un multimillonario divorcio en el año 2000. Entonces regresó a Londres y se reencontró conIsabella Blow –referente del estilo británico y descubridora de Alexander McQueen o Philip Treacy–. Con ella empezó a ir a fiestas, a convertirse en una habitual de los front rows, a cincelar su estilo. Revolucionó su vida. «Fue la primera persona que me hizo reír de nuevo después de divorciarme. Era una muy querida amiga, la echo de menos todo el rato», reconoce entre risas melancólicas. Blow se suicidó en 2007, presa de una fuerte depresión. Guinness adquirió su vestidor y creó una fundación en su memoria. «Ella intentó hacer que las tragedias que me habían ocurrido tuvieran sentido, así que quiero ser capaz de recordarla ayudando a otra gente», sentencia. Con Blow compartía –evitando el tópico de la excentricidad– ese espíritu teatral, la exageración en el vestir, el gusto por lo exclusivo.

Vestido de alta costura hecho a medida exclusivamente para ella.

¿Es importante reivindicar la vigencia de lo artesanal?

En los últimos tiempos, muchos abogan por la vuelta a las piezas únicas. Aún no es demasiado tarde para la gente que hace encajes y bordados. Muchas fábricas desaparecieron en los años 90 y los primeros 2000 con la recesión. Se envió la producción a Asia. Lo encuentro horrible. Las condiciones que se dan allí no son como las que hay en Europa. El regreso de la manufactura es importante, todavía se puede encontrar gente que atesora esta sabiduría, que conoce los métodos. Por ejemplo en España, donde tenéis el fantástico encaje de las mantillas.

Asegura que la moda habla de los distintos momentos históricos. ¿Qué dice de la época actual?

Que existe una falta de orientación. A la gente le gusta lo que es cómodo y fácil. Pero no sé, no lo digo con ánimo de juzgar; también observo que existe mucha variedad. Amo descubrir la historia a través de la ropa. Creo que la moda dice mucho sobre lo que somos como sociedad. Ahora, cuando voy por la calle, veo jeans, camisetas y zapatillas, pero también noto que lo artesano está ahí, que las personas se están volviendo más selectivas y no se limitan a ser meros robots publicitarios. Antes todo el mundo llevaba sombrero, ¿por qué?, por el calor o para protegerse de la ausencia del mismo, no importaba si eras rico o pobre, lo utilizabas. Y la gente solía usar guantes porque hacía frío o para evitar contagios. Ahora estas prendas no tienen el mismo sentido, porque estos problemas se han solucionado con la medicina y la tecnología.

Vestido de Alta Costura de Alexis Mabille.

No son necesarias.

Lo son, pero en la actualidad se interpretan más como si se tratara de un lujo. En el pasado, con cada revolución se producían cambios políticos que normalmente conllevaban transformaciones en la moda, ideas nuevas que penetraban para acabar con lo anterior. Resulta interesante ver hacia dónde nos dirigimos. Me pregunto qué pensará la gente en 100 años, será bastante sorprendente.

La nostalgia inspira muchas de las colecciones que se ven sobre las pasarelas. ¿Falta imaginación en la industria?

Creo que no se debe a falta de imaginación. Probablemente todo depende simplemente del show y de los beneficios. Sé de buena tinta que resulta muy difícil para los diseñadores crear tantas colecciones. Ha habido una presión enorme sobre ellos y eso no es bueno, no tienen tiempo. Antes las tendencias duraban una década, o al menos media; parece que fue así hasta los primeros 90. Hoy en día todo es más rápido.

En 2011 el Fashion Institute of Technology (FIT) de Nueva York dedicó una exposición al peculiar estilo de Guinness (con una banda sonora seleccionada por ella misma, en la que sonaban The Doors, Bach interpretado por Glenn Gould, Bob Dylan o piezas de Wagner y Liszt). ¿Por qué la encumbraron como icono de moda? «Porque no tiene miedo a vestir las ropas y zapatos más extremos. Porque es una coleccionista seria de alta costura, que también es una fuerza creativa por derecho propio. Porque es un individuo extraordinario cuya perspectiva de la moda es única e importante», justificaban en el museo. Los elogios a su persona son una constante. Tom Ford dice que «es una –si no la única– de las mujeres vivas más estilosas» y el fotógrafo Steven Klein afirma que «hay estrellas de cine o personajes de novela que son una versión idealizada de lo que soñamos que sea la vida, y las expectativas raramente se cumplen. Daphne es la excepción: es la encarnación del ideal, bella, chic, inteligente y amable».

Vestido de Alta Costura de Dior.

Su amistad con fotógrafos como Klein o David LaChapelle se traduce en una sucesión de colaboraciones. «Sí, diría que probablemente soy una artista. Tengo un temperamento artístico, me han dicho que lo soy. Es muy complicado autodenominarse artista, porque es algo difícil de definir, pero sí, lo soy en distintas formas», reflexiona Guinness, como para sí misma. En 2011 protagonizó una performance en el escaparate de Barneys en memoria de su añorado McQueen. En 2013 lanzó Fatal Flaw, su vídeo de debut como cantante, creado por Nick Knight (director de showstudio.com), seguido en 2014 por Evening in Space, un sencillo dirigido por LaChapelle con vestuario de Iris van Herpen. Aunque el disco –producido por Tony Visconti, colaborador habitual de David Bowie– sigue gestándose, ella vive ahora volcada en la música, su pasión inicial, su futuro.

¿Cuál es la mejor forma de expresar su arte?

Cantando. La música es para mí la forma más elevada de creación. Es una filosofía, realmente. Una manera de expresar la metafísica en el arte. La expresión visual me interesa, pero conforme pasan los años siento que lo que experimento con la música es mucho más profundo. Puedes oírla a través de tus huesos. De todos modos, puedes ser ambas cosas, un artista visual y musical, aunque normalmente uno es un poco más fuerte que el otro.

De hecho, iba a ir a Guildhall [la escuela londinense donde se formaron Ewan McGregor o Daniel Craig] para ser soprano.

Hice los exámenes y me admitieron, pero no empecé porque me casé. En aquella época se necesitaba mucha teoría y entrenamiento para poder cantar ópera. Sigo recordando las arias que aprendí entonces, pero son diferentes de la música que hago.

Daphne Guinness vive por y para la moda.

Su actitud y sus canciones son más rockeras.

Compongo mis temas, no intento emular a nadie. Si cantas lo que creaste tú misma y sientes cada palabra, algo que a mí me ocurre, en mi propia alma, es una experiencia muy distinta a cantar ópera. Me interesa más hacer mis canciones, resulta más sencillo que tratar de convertirse en alguien del siglo XVIII.

Cuando escribe, abre su corazón. Activa usuaria de Instagram (@daphne.Guinness), Twitter (@TheRealDaphne), Vine (Daphne Guinness) y Snapchat (@daphneguinness), entodas las redes sociales se define como poeta. Su mantra: «Love is All» (el amor lo es todo). Reconoce que se trata de su mayor inspiración, incluso cuando duele. «Lo es todo, de verdad. El amor, su falta… Para otra gente puede ser el dinero o el poder. Probablemente soy una romántica». Una de sus grandes pasiones, reflejada en tuits, ha sido el filósofo francés Bernard-Henri Lévy. Según él, «Daphne no es una persona, sino un concepto».

¿Nunca se ha planteado escribir un libro?

Quizá. Tengo esa idea, pero de momento lo vuelco todo en las canciones. Mis temas están muy ligados a mí. Son como 13 capítulos de mi vida, pequeñas historias. Hasta ahora, no había pensado mucho en escribir, pero esa necesidad está empezando a crecer, y en lo más profundo sé que ese camino me llevará al final a una novela.

¿De tintes biográficos, como las de su tía abuela Nancy Mitford?

No lo sé. Nancy escribió muchos libros que eran muy parecidos a su vida, pero no por completo, porque se trataba de novelas. De esta forma se tiene más libertad creativa. Mi vida me ha llevado a muchos sitios, he pasado por circunstancias difíciles. Creo que tendré que esperar a ser muy mayor antes de poder escribir sobre mi historia.

¿Cuáles serían los nombres más importantes en esas memorias?

Oh, Dios mío, mi vida todavía está en proceso, así que no lo puedo decir. Pero me imagino que podría ser interesante.

¿Hay algo que no haya podido hacer, conoce algún límite?

No realmente. En absoluto. Me interesan muchas cosas, las ciencias, el arte, la música… Simplemente sigo buscando una gran aventura.

 

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